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Cine de terror El terror en el cine español: una historia de éxito en un género menospreciado

El miedo domina la cartelera tras Halloween. España ha producido grandes obras maestras del género

Fotogramas de «El día de la Bestia», «El orfanato», «La cabina» y «[REC]»
Fotogramas de «El día de la Bestia», «El orfanato», «La cabina» y «[REC]»
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El terror entró a los hogares españoles de la mano de Narciso Ibáñez Serrador. Sus «Historias para no dormir» educaron a un público que apenas había convivido con el género. A través de aquella puerta negra, icono del programa, se colaron años después jóvenes talentos que ayudaron a consolidar un género con tantos matices como tipos de películas. Cineastas como Jaume Balagueró, Paco Plaza, Mateo Gil, Juan Carlos Fresnadillo, Àlex Pastor y David Pastor, el propio Juan Antonio Bayona, Alejandro Amenábar... La lista es larga, y las formas de generar un mal rato al espectador, casi infinitas. La sangre de «Rec», de Jaume Balagueró y Paco Plaza, contrasta con la contenida puesta en escena de «El orfanato», de J.A. Bayona, o de «Los otros», de Alejandro Amenábar, donde la tensión deja sin respiración al espectador durante toda la película sin que apenas hagan falta trucos de cámara para dar sustos. El resultado, en cualquier caso, es el mismo: un mal rato que apasiona al público y llena las salas.

El último en sumarse ha sido Sergio G. Sánchez, guionista habitual en las películas de J. A. Bayona y que ha dado el salto a la dirección con «El secreto de Marrowbone». También parece haber hallado su hueco Oriol Paulo, aunque más cercano al thriller psicológico que al terror puro, que estrenará en unas semanas «Durante la tormenta» tras el éxito de «Contratiempo».

Hasta hoy, la segunda película española con más espectadores en la historia pertenece al género de terror: se trata de «Los otros». «El orfanato», por su parte, ocupa el octavo lugar. En total, cerca de 11 millones de españoles pagaron una entrada para descubrir el misterio que se esconde en ambos filmes.

Con este bagaje no es de extrañar que actores internacionales como Nicole Kidman, Ethan Hawke, Emma Watson, Sigourney Weaver o Chris Pratt se hayan puesto a las órdenes de directores españoles, o que otros, como Juan Carlos Fresnadillo o los hermanos Pastor, hayan rodado en los Estados Unidos.

Desde el estreno hace 16 años de «Los otros» se han sucedido los éxitos en el género, como «Rec», «Secuestrados» o «Frágiles». Un largo recorrido que este agosto ha continuado con «Verónica», de Paco Plaza, «Los misteriosos asesinatos de Limehouse», de Juan Carlos Medina y «Parada en el infierno», de Víctor Matellano.

Y como un círculo que se cierra, siguiendo el esquema más básico de una película de terror, en 2009 Álex de la Iglesia, Jaume Balagueró, Mateo Gil, Enrique Urbizu y Paco Plaza, junto con el propio Narciso Ibáñez Serrador, dirigieron cada uno un capítulo de la serie «Películas para no dormir». Así, el mejor cine de terror patrio quedaba encerrado en una caja, como lo estuvo José Luis López Vázquez en «La cabina» de Antonio Mercero o Ryan Reynolds «Enterrado» en el ataúd de Rodrigo Cortés.

«El orfanato», (2007) de J.A. Bayona

Hay elementos que al anunciarse juntos lo empujan a uno al precipicio de la sospecha y el recelo. Por ejemplo, que la pancarta de la paz lleve uno de los palos en forma de bate, o que el cocinero muestre claros síntomas de anorexia, o que un guionista y un director primerizos se junten para hacer una película de fantasmas... Y «El orfanato» advertía de algo así, pues Juan Antonio Bayona, el director, y Sergio Sánchez, guionista, irrumpen con esta película en el no tan desolado panorama del cine español. Su buen paso por el Festival de Cannes, su elección para representar al cine español en la lucha por el Oscar a la película extranjera, su acogida ahora en el Festival de Sitges..., en fin, todo le señala al espectador que no hay que huir de ella como de un pacifista con un bate o de un chef anoréxico.

«El orfanato» es una película muy intensa, angustiosa y sofocante, con una profundidad y un peso inusuales en el género, con una producción (Guillermo del Toro) hábil, eficaz y dirigida a varios frentes, desde la taquilla a la crítica, y con dos o tres elementos que se adhieren a ella con la fe de un mejillón: la intriga llega a hacerse sólida, a envalentonarse a medida que el argumento se cierne, y crece y crece como si le hubieran puesto levadura; la atmósfera, el clima, la sensación, todo ello construido con escrúpulo y el tan manoseado (mal) rigor; y un tercer elemento, fundamental, preciosísimo, que es la actriz Belén Rueda, que se cree su personaje hasta extremos candorosos y lo exprime y se exprime de modo desolador.

Tiene, sin embargo, esta película un enorme pero que la convierte en «frágil» si no se tienen ciertos cuidados. Sus hilos, sus referencias, «aires» y sus citas más o menos directas son múltiples y bien traídas: «El orfanato», que está hecha con cálculo, inteligencia y brillantez, depende mucho de las dosis de información que recibe el espectador, y cualquier alteración en este sentido lastra su eficacia cinematográfica. Dicho de otro modo: es fácil de destripar.

[Crítica de Oti R. Marchante, publicada el 12 de octubre de 2007]

«Los otros», (2001) Alejandro Amenábar

Escena de «Los otros»
Escena de «Los otros»

Con «Los Otros» Amenábar culminó una primera etapa en la que la intriga y el terror impregnaron cada costura de su construcción cinematográfica.

En su primera visión por parte del espectador, «Los Otros» es una película de intriga y de corte clásico (en sus posteriores visiones, desvelado lo esencial del misterio, adquiere una profundidad romántica y dramática impresionante). El edificio argumental se ciñe a unas coordenadas de tiempo y espacio con férreas ataduras: todo ocurre en una gran mansión y entre contados personajes, una mujer, sus dos hijos pequeños y el escaso personal de servicio.

La mágica puesta en escena y el increíble desarrollo de los acontecimientos, que provocan el escalofrío pero no el susto, están acompañados por un inquebrantable respeto al punto de vista, que Amenábar sitúa justo detrás del personaje de la madre, que interpreta Nicole Kidman: la verdad se nos revela al tiempo que a ella, aunque su personaje guarda un secreto, quizá olvidado, y que explosiona en un final mareante, de esos que lo aplastan a uno a la butaca dejándolo allí como un manchón.

Aunque las interpretaciones de todos los actores son sublimes y la fotografía de Aguirresarobe es irrepetible, «Los Otros» es el resultado del talento de un hombre en estado de gracia, Alejandro Amenábar, suya es la idea, suyo el guión, suya la dirección y suya también la música. La película fue un hito del cine europeo en todo el mundo, una de esas sorpresas que convirtieron a Amenábar en un santo y seña, consiguió quince candidaturas a los premios Goya de 2001 y ganó ocho de ellas, la de mejor película, guión, dirección, fotografía… El reencuentro ahora con una película como «Los Otros», probablemente desactivada ya la espoleta de su intriga evidente, es una ocasión única para indagar en ese enorme terreno metafórico, trágico y romántico que aún reposa tras el estallido de su sorpresa final.

[Crítica de «Los otros», Por Oti R. Marchante]

«[REC]» (2007), de Jaume Balagueró y Paco Plaza

Manuela Velasco, en una escena de [REC]
Manuela Velasco, en una escena de [REC]

Jaume Balagueró y Paco Plaza, dirigieron «[REC]» en 2007. Abordan el escalofrío desde una perspectiva documental aportada por el punto de vista subjetivo, frenético y desasosegante de una cámara de vídeo que explora los pasillos de un edificio cuyos vecinos parecen afectados por una aterradora plaga. Un trabajo rodado con extraordinario sentido del ritmo narrativo que mereció dos Goyas: uno al montaje y otro a la actriz revleación, la estupenda Manuela Velasco.

«El día de la Bestia» (1995), de Álex de la Iglesia

Santiago Segura, a punto de caer en el mítico cartel de Schweppes en Callao (Madrid)
Santiago Segura, a punto de caer en el mítico cartel de Schweppes en Callao (Madrid)

En su segunda película, Álex de la Iglesia reveló dos grandes acontecimientos, la llegada del Anticristo a Madrid y la aún más caótica llegada de Santiago Segura al cine. Su historia, realmente desorbitada, sobre un cura visionario y un "jevimetalero" persiguiendo al hijo de Satanás por los recovecos de Callao es tan asombrosa, divertida, descoyuntada y brillante dentro del panorama del cine español, que muy bien podría considerarse como película inaugural (¿de qué?... pues, vaya usted a saber). Es imposible no reírse con la grosera aleación de Álex Angulo y Santiago Segura, con la explosión de sus brillantes diálogos y con las situaciones tan descaradas, irreverentes y divertidas. Lo mejor de De la Iglesia.

[Crítica de El día de la Bestia por Oti R. Marchante]

«La cabina» (1972), de Antonio Mercero

José Luis López Vázquez encerrado en «La cabina»
José Luis López Vázquez encerrado en «La cabina»

Dirigida por Antonio Mercero, que también la escribió junto a José Luis Garci y protagonizada por José Luis López Vázquez, esta inquietante pieza de tan sólo 30 minutos, ganadora de un Emmy, es una de las obras maestras de la televisión de los setenta e icono de la televisión de España.