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«El cine es machista», o el motivo por el que todas las grandes historias las protagonizan hombres

La escritora Pilar Aguilar asegura que el cine legitima conductas que no son aprobadas en la vida diaria

Cartel de «Ocean's Eleven» donde la protagonista femenina aparece al fondo. Un gesto machista para la escritora
Cartel de «Ocean's Eleven» donde la protagonista femenina aparece al fondo. Un gesto machista para la escritora
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ET o los robot C3-PO y R2D2, sin sexo visible, son masculinos porque «las historias interesantes sólo les ocurren a los hombres» y películas como «Carmen», «Hable con ella» o «Elle» legitiman asesinatos y violaciones con el «poder impresionante» del cine para la educación emocional.

Son algunos de los ejemplos sobre los que ha disertado hoy la crítica de cine y escritora Pilar Aguilar durante la conferencia de clausura del VII congreso para el estudio de la violencia contra las mujeres celebrado en Sevilla.

A través de carteles de películas y secuencias de cintas como «Desafío Total», Aguilar ha puesto de manifiesto cómo conductas aparentemente deslegitimadas en la vida diaria, se legitiman en «la ficción audiovisual», que considera «una pieza clave y esencial de la educación emocional y tiene un poder impresionante que te puede vender cualquier cosa incluso en contra de tus valores».

Así, si en la vida real la violación de una mujer es una conducta reprochable en películas como «Hable con ella», de Pedro Almodóvar, se convierte en «una práctica terapéutica estupenda» al despertar del coma a la protagonista tras ser violada por el enfermero que la cuida, «que además se llama Benigno».

La escritora penaliza películas de autores como Pedro Almodóvar: «En "Hable con ella" la violación aparece como una práctica terapéutica estupenda»

Aguilar ha puesto otros ejemplos como «Carmen», de Vicente Aranda, que a su juicio «es un canto al asesinato de la mujer», siendo «mucho más reaccionaria» que la ópera de Bizet o el drama de Merimeé en los que se basa; o la cinta «Elle», de Paul Verhoeven, «una propaganda de la violencia contra las mujeres» donde la protagonista, encarnada por Isabelle Huppert, es una mujer «muy poderosa en lo profesional pero cómo no, en lo personal necesita un hombre que la ponga en su sitio, con violaciones y maltrato ante los que ella pide más».

Críticas contra todo

Para Aguilar, no sólo es necesario «desmontar los grandes relatos» que legitiman el machismo y el maltrato mediante su «denuncia y ridiculización», sino «crear nuevos relatos donde las mujeres sean protagonistas, mujeres normales, no queremos mujeres perfectas».

Y es que en las películas «ellos viven la aventuras, en general con otros amiguetes» y las mujeres si aparecen es para que los protagonistas «vivan su aventura sexual» o en un segundo plano «como cuota, como el personaje negro en las películas americanas cuando los negros son el 7% de la población de Estados Unidos y las mujeres la mitad de la población mundial».

Así ha puesto ejemplo de carteles de películas como «El Código Da Vinci» u «Ocean's Eleven: Hagan juego» donde incluso la coprotagonista aparece «al fondo» o ha ejemplificado con dos fotogramas en dos películas de Catherine Zeta Jones cómo por su aspecto «se ve en cinco segundos dónde hace de buena -en una imagen muy sensual- y de mala -con gafas y rictus serio-».