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Celos, envidia y rencor: La rivalidad de las estrellas de Hollywood

No todo es glamour y espectáculo en el mundo del cine: la inquina y las puñaladas entre compañeros de reparto están a la orden del día

Desde fuera puede parecer que las actrices de «Sexo en Nueva York» son el grupo de amigas perfecto, pero la realidad es muy distinta
Desde fuera puede parecer que las actrices de «Sexo en Nueva York» son el grupo de amigas perfecto, pero la realidad es muy distinta
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Sarah Jessica Parker y Kim Cattrall son un ejemplo palmario del desgarro al que se enfrentan con frecuencia quienes se dedican a la interpretación. En la popular serie Sexo en Nueva York, Parker es Carrie Bradshaw y Catrall hace de Samantha Jones: dos amigas del alma. El espectador tiende a pensar que su amistad trasciende la pantalla y que las actrices también comparten sus confidencias en la vida real, pero el espectador se equivoca. Y no es que Parker y Catrall no sean amigas, es que no se tragan la una a la otra y no se esfuerzan en ocultarlo.

Hace apenas quince días, Kim Cattrall anunció la muerte de su hermano Chris. Su compañera de reparto en Sexo en Nueva York le hizo llegar por las redes un mensaje de condolencia que no le sentó muy bien a Catrall. «Déjame que te deje esto muy claro, (si no lo he hecho ya): no eres mi amiga. Así que estoy escribiendo para decirte por última vez que dejes de explotar nuestra tragedia para recuperar tu imagen de personaje de niña buena», fue la cruda respuesta de la actriz. Parece ser que el origen de su enemistad está en los celos de Parker, protagonista de la serie, hacia Cattrall por ser su personaje el más querido por los seguidores.

Pero esta enemistad entre compañeros de rodaje no es la primera en la historia del cine, ni será la última. Un caso similar es el de las hermanas Olivia de Havilland y Joan Fontaine. Hasta tal punto llegó el odio que se tenían que Joan tomó el apellido de su padrastro para que no las confundieran. La suya fue una historia de celos, envidia y rencor que arrastraban desde la infancia. Joan, un año menor que su hermana, se jactaba de haberse casado y haber ganado un Oscar antes que Olivia.

Se enfrentaron por papeles en películas, por premios Oscar, por amantes. Rivalizaron por el papel de Melania en «Lo que el viento se llevó», que fue para Olivia, y años después Joan pudo vengarse haciéndose con el papel protagonista de «Rebeca» bajo la dirección de Alfred Hitchcock, al que también aspiraba su hermana. En 1942 ambas fueron nominadas al Oscar, siendo finalmente Joan la vencedora por su papel en «Sospecha», también de Hitchcock. También en amores estaban reñidas: Joan fue la primera en casarse, pero lo hizo con uno de los ex novios de su hermana Olivia, lo que no le hizo mucha gracia. En 1975 dejaron de hablar definitivamente y así su fueron a la tumba, pues Joan Fontaine falleció en 2013 sin haberse reconciliado con su hermana.

En marzo del año pasado se presentaba en HBO España «Feud», una serie creada por Ryan Murphy que reconstruye las rivalidades más míticas del Hollywood clásico. Su primera temporada estuvo dedicada a la enemistad entre Bette Davis y Joan Crawford, interpretadas respectivamente por Jessica Lange y Susan Sarandon. Bette y Joan son las protagonistas del enfrentamiento más legendario de la historia del cine y tal vez el más prolongado, pues durante 40 años no se cansaron de despellejarse mutuamente. Su odio se remonta a sus primeros pasos en la industria del cine, a comienzos de la década de los años 20, y se resume en una pueril guerra de vanidad y afán de protagonismo. Nada extraño en Hollywood, donde el escándalo, el ego y la polémica son combustibles para la carrera de los actores.

Las grandes leyendas se libran de esta maldición, y prueba de ello fue la tormentosa relación que Marilyn Monroe mantuvo con el actor Tony Curtis. Se conocieron durante el rodaje de Con faldas y a lo loco y mantuvieron un romance efímero que terminó antes de que acabasen de rodar la película. Curtis salió escamado de aquello y se dedicó a airear los pormenores de la relación en los titulares de prensa: «Besar a Marilyn era como besar a Hitler», dejó dicho. No contento con ello, reveló que la actriz había abortado un hijo que concibieron durante su affaire y se despachó a gusto con los olvidos y los retrasos de Monroe durante el rodaje.

No hace falta remontarse tan atrás para encontrar casos de inquina similares: los actores apenas han cambiado. Podríamos hablar del desprecio que Angelina Jolie sentía por Johnny Depp, que lo llegó a definir como «un guarro que no se ducha» tras conocerlo durante el rodaje de The Tourist. Lucy Liu tampoco acabó de tener una buena relación con Bill Murray, con el que compartió reparto en Los Ángeles de Charlie y del que no le gustó nada el modo que tenía de escrutar el trabajo de sus compañeros. Y la lista podría ser interminable.