Es Noticia

Cecilia Roth: «Cuando actuar deje de ser un juego, se acabará»

El Festival de Cine de Málaga reconoce a la actriz argentina con el Premio Retrospectiva

La actriz argentina Cecilia Roth, en Málaga
La actriz argentina Cecilia Roth, en Málaga - FRANCIS SILVA
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Tras unas enormes gafas de sol se oculta Cecilia Roth (Buenos Aires, 1956), quien ha viajado hasta Málaga para recibir el premio Retrospectiva que el festival de cine le otorga. La actriz argentina, ataviada con un traje de chaqueta gris, hizo carrera en un país -el nuestro- al que llegó obligada: «Argentina no estaba para quedarse». Pese a lo que muchos cinéfilos españoles puedan pensar, Roth es mucho más que una chica Almodóvar.

P - Un sinfín de proyectos, un galardón... incluso Almodóvar ha vuelto a organizar fiestas. ¿Qué más hace falta para que regrese a España?

R - Me lo estoy pensando... Pero, de momento, es mejor seguir yendo y viniendo. Tengo un hijo en Buenos Aires y todavía tiene 19 años. Sigo arreglándomelas con su padre [Fito Páez], que también viaja mucho, para no coincidir en fechas y no dejarle a sus anchas…

P - ¿Cómo ha sido volver a trabajar con Pedro Almodóvar?

R - Con Pedro siempre es como volver a casa en algún sentido. Nos conocemos mucho. Es una persona muy creativa en el trabajo y fuera de él, pero también es tremendamente divertido y con una amplia capacidad de meterse en direcciones muy diferentes y hacerte ir a ti con él. Pedro saca de ti lo mejor, lo que ni siquiera tú sabes que tienes, y te mete en su universo. Después de trabajar con él, se queda esa marca indeleble de Pedro en el cuerpo y en el alma.

P - Pero no todos los actores son capaces de soportar esa marca.

R - Sí que es muy exigente, pero a mí me gusta eso en los directores. Me gusta que tengan muy claro lo que quieren y te lo digan sin rodeos, como Pedro. Nos conocemos desde que hicimos «Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón» y, por aquel entonces, básicamente nos divertíamos. Pero, con el tiempo, tomamos responsabilidades porque se amplía el ojo que te mira. Tal vez eso le produce a él una exigencia mayor y por eso es tan severo con todo lo que pide, tanto al actor como al resto del equipo.

P - Entre los trabajos que ha hecho con Pedro Almodóvar sobresale «Todo sobre mi madre».

R - (Suspira) Es uno de los recuerdos más maravillosos, no solo de mi oficio, también de mi vida. Cada película marca un antes y un después, pero «Todo sobre mi madre» cambió muchísimas cosas en mí y tuvo, además, una exhibición internacional que las anteriores películas no habían tenido. Nos abrió muchísimas puertas. Fue una de las películas que más premios ha tenido en el cine español, creo. No solo Pedro, también nosotras. Además, sigue dando alegrías porque es una película muy cercana pese a haber cumplido ya 20 años, y es que siento que la hice hace menos tiempo, mucho menos. Vamos a ver qué pasa con «Dolor y gloria», que también es extraordinaria.

P - ¿Cómo era esa Cecilia a la que no había marcado ninguna película aún?

R - Jugaba de niña a ser otra persona, incluso me hacía la muerta. Mi pobre hermano Ariel fue víctima de todo esto. Mi frase favorita era «dale, que lo convertimos en realidad». Para mí, dedicarme a la actuación fue la continuidad de ese juego, y eso es muy importante. Cuando deje de sentir que esto es un juego y empiece a no recordar el texto (ríe), se acabará el juego.

P - El año pasado confesó que había sufrido una violación. ¿Qué le hizo contarlo después de tantos años?

R - Durante mucho tiempo lo negué, como nos pasa a todas. No recuerdo ni la cara ni el nombre de ese individuo, solo que era un periodista y que era más cercano a mi exnovio, con quien había tenido una separación dolorosa, que a mí. Recuerdo que fuimos a cenar y ahí se terminaba todo para mí. Yo solo iba a llorar sobre su hombro, pero no fue así. Pero, ¿qué me hizo decirlo? Estábamos hablando de temas de género en un programa de radio en Buenos Aires y me sentí apoyada por esta nueva sororidad que hay entre nosotras. Me vino el recuerdo y comprendí con claridad lo que había sucedido. Así que tuve la necesidad de contarlo, de decírmelo a mí antes que a nadie. Necesitaba decir en voz alta que esa situación extraña y oscura que recordaba había sido una violación.

P - Hacen falta más mujeres valientes como usted.

R - Las mujeres estamos siendo muy valientes en este momento. Nos estamos organizando para cambiar muchas cosas que necesitan ser cambiadas. En mi país no existe la ley del aborto, por ejemplo. Se puede cesar el embarazo en caso de violación o cuando corre peligro la vida de la madre. Pero hay médicos en los hospitales que se niegan a hacerlo, como lo que ocurrió hace unos días con la niña de once años a la que no le permitieron hacerlo. No se trata de aborto sí o aborto no, se trata de que sea clandestino o legal.