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Las dos caras de Andrea Bocelli

Michael Radford repasa la vida del tenor italiano en «La música del silencio»

Toby Sebastian interpreta a Andrea Bocelli
Toby Sebastian interpreta a Andrea Bocelli - ABC
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Son muchos los cantantes que han relatado lo complicado que es escalar hasta la fama y poder vivir de su pasión: la música. Pero Andrea Bocelli tenía una punto extra de dificultad. «(Bocelli) me confesó que la gente ciega gran parte del tiempo se siente avergonzada por su condición y por eso hacen todo lo posible para aparentar normalidad y no avergonzar a nadie», explica a ABC Michael Radford, el director de «La música del silencio», un «biopic» atípico del tenor italiano. «Es inusual y difícil hacer un filme biográfico de una persona que todavía está viva. Lo normal es que vengan a reprocharte que las cosas no sucedieron como lo muestras en la película. Sin embargo, Andrea me dio total libertad para contar su historia. Fue de mucha ayuda», asegura.

Bocelli perdió la visión con apenas 12 años, y decidió que eso no iba a destruir su carrera. El joven cantante siguió adelante «demostrando una gran fuerza de voluntad y su talento musical, reconocido por Luciano Pavarotti». El tenor, a quien da vida Toby Sebastian, ofrecía pequeñas actuaciones en celebraciones familiares y bares, mientras compaginaba sus estudios de Derecho en la Universidad de Pisa. Además, fue capaz de compatibilizar las clases con las lecciones de canto que recibió del maestro y gran tenor italiano Franco Corelli, interpretado por Antonio Banderas.

«Cuando descubrí que habían propuesto a Antonio para interpretar a un señor de 68 años no me gustó la idea. Pero él estaba decidido a hacerse con el papel. Apareció customizado -con el vestuario, maquillaje, pelucas… todo-. Ahí fue cuando me di cuenta de que había sido un estúpido por pensar que no era el adecuado. Es un actor increíble», recuerda. No es el único rostro español que se puede ver en la cinta ya que Jordi Mollá interpreta al padre de Andrea Bocelli. «No le conocía, pero es un profesional increíble», subraya. «Ojalá les hubiera conocido a ambos antes y así haber podido trabajar más con ellos», añade.

Pese a que había comenzado a fromarse en el mundo de la música desde joven, el éxito de Bocelli fue tardío. No fue hasta 1992 cuando grabó su primera maqueta, el mismo año que contrajo matrimonio con Enrica Cenzatti, a quien conoció en 1987 cuando tocaba el piano en bares. «Lo que más fascinado me dejó fue cuando me contó cómo conoció a su primera mujer. Me aseguró que era muy guapa, pero yo no entendía cómo él podía saber eso así que se lo pregunté. Me contestó que por cómo la gente reaccionaba cuando ella aparecía. Pero no fue lo único que me enseñó, también cómo percibe las dimensiones mientras él anda por el sonido del suelo o cómo consiguió la soltura que tiene para montar a caballo. Es una persona muy fuerte».

La vida de Bocelli ha tenido luces y sombras, y «La música del silencio» se atreve a mostrar las dos versiones: «No fue un camino fácil para Andrea, pero estaba dispuesto a darlo todo por su sueño». Finalmente, el tenor consiguió la gran oportunidad que estaba esperando. «El primer gran concierto de Bocelli fue, sin duda, la escena más complicada del rodaje. Para recrear ese estadio abarrotado de gente tuvimos que utilizar muchos efectos digitales para convertir un escenario vacío en ese espectáculo», concluye.