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First man - El primer hombre

La cara oculta de Neil Armstrong en su viaje a la Luna

Damien Chazelle y Ryan Gosling regresan tras «La La Land» para viajar al interior del astronauta mientras exploraba el satélite

Escena de First man - El primer hombre
Escena de First man - El primer hombre
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La cara oculta de la Luna no era ese lugar terrible de los que creen en la conspiración, sino que estaba en la cocina, el salón y hasta en el flamante Cadillac de Neil Armstrong, el primer hombre que caminó entre los cráteres del satélite. No se trataba del precio a pagar por ir al espacio, sino de encontrar en ese lugar infinito un refugio íntimo para escapar de una vida familiar truncada por la muerte de su primogénita, un dolor tan oscuro y absorbente como un agujero negro, y que marcó la personalidad esforzada pero lacónica del astronauta al que da vida Ryan Gosling en «First man – El primer hombre».

La nueva película de DamienChazelle («Whiplash», «La la land») navega sin gravedad entre la aventura espacial de las primeras misiones Apolo y la aventura del matrimonio Armstrong. «Damien se centró más en la parte del piloto dentro de la nave para que el público viviera eso, y yo sin embargo me centré más en unir lo que es volver a casa y tirar la basura mientras en el trabajo exploras el universo», contaba a ABCRyanGosling el pasado Festival de San Sebastián. «Esa imagen de la Luna y el fregadero es muy interesante», presume el intérprete, que este año confía en volver a estar en la terna de nominados al Oscar.

En esa metáfora de la cocina y la Luna, la otra protagonista es Janet Armstrong, a la que pone rostro y dulzura Claire Foy. Una mujer que vivió eclipsada por el héroe y a la que se reivindica en la película. «En esa época, la mujer se quedaba en casa apoyando a su marido, pero en esta relación Janet rompió moldes: era valiente, supo entender lo que Neil hacía, fue a la Universidad... No se quedó poniendo coladas y cocinando galletas», reveló la actriz. «La historia de Janet era la historia no contada. Fue un honor dar voz a esas mujeres que se quedaron en casa. Un honor y una responsabilidad», remataba la protagonista de «The Crown».

Ese sentimiento de compromiso recorrió varias veces la entrevista con Ryan Gosling. «Era una figura absolutamente icónica pero la película revela el hombre detrás del mito. El mayor desafío era honrar su legado ante sus hijos», contó el actor, que trabajó mano a mano con los herederos del astronauta para superar el reto.

Cine familiar

DamienChazelle y Ryan Gosling exploran así los infinitos rincones desconocidos de Neil Armstrong, un hombre que tras pisar la Luna quedó apartado de la investigación espacial porque la Nasa lo consideraba demasiado importante como para arriesgar su vida en el espacio. «Dejó de volar y se dedicó a hacer giras por el mundo dando conferencias... Algo que no le hizo feliz», desgranaba el actor, que se aplica a sí mismo el ejercicio de exploración que practicó al clan Armstrong: «Quería rendir homenaje con este trabajo a mi madre, que fue una madre soltera y entiendo que tuvo que ser muy difícil para ella. Ahora, en mi experiencia como padre, quiero ser ejemplo para mis hijos pero no intento ser un héroe, aunque ellos ahora mismo creen que soy astronauta así que… (risas) no sé qué contarles», explicaba sobre los pequeños que tiene con Eva Mendes.

La bandera de Trump

Fuera de la casa de los Armstrong, Damien Chazelle rueda algunos de los viajes espaciales más realistas y angustiosos de los muchos que se han visto el cine. Y tampoco olvida que en aquel momento, con la Guerra de Vietnam al fondo, no todos los americanos estaban a favor del enorme gasto de dinero y hombres que supuso la carrera espacial.Y lo hace en una escena que parece de otra película, con un ritmo y un pulso que recuerda a «Whiplash», en la que en un concierto de activistas un afroamericano canta un ripio —«Me suben el alquiler, y el blanco en la Luna; los colegios en ruinas, y el blanco en la Luna; los negros en el frente, y el blanco en la Luna»– que no encajan en esa visión gloriosa con la que muchos americanos miran a supasado.

Tampoco ha ayudado que Chazelle no muestre cómo plantaron la bandera –adorada allí– en la Luna. Quizá por eso, Donald Trump criticó la película y animó a no ir a verla por «antiamericana». Algo que Gosling lamenta y desmiente: «Quienes dicen eso es porque no la han visto. La gente que la vea se dará cuenta de la intención y de que sí es una película patriótica».