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«La buena esposa» Glenn Close, una mujer aplastada por la gran mentira de los Premios Nobel

La actriz interpreta en «La buena esposa» a una artista que tuvo que sacrificar su ambición para ayudar a su marido escritor a triunfar

Glenn Close, en la cena de gala de los Premios Nobel
Glenn Close, en la cena de gala de los Premios Nobel
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Si en la década de los ochenta Glenn Close triunfaba con la mujer vengativa y peligrosa de «Atracción fatal», en 2018, a sus 71 años, se transforma en «La buena esposa», una mujer que dedicó su vida a ayudar a triunfar a su marido escritor. Pero al final, el éxito de él, premio Nobel incluido, no cura la herida de una esposa que sacrificó su ambición personal y su vida plena.

Si por «Atracción fatal» logró su primera nominación al Oscar como mejor actriz (antes lo estuvo en la categoría de reparto), las quinielas la sitúan como favorita de este año, con permiso de Lady Gaga en «Ha nacido una estrella», para lograr, al fin, su primer Oscar. Seis nominaciones sin premio son poca pedrea para la única gran actriz de su generación sin galardón. Glenn Close se quita presión. «No me inspiran los premios sino las buenas historias. Me gusta encontrar ese rigor en la gente con quien colaboro», contó la actriz a ABC.

«La buena esposa», que se estrena hoy, juega con la crisis del matrimonio como denuncia de la situación de la mujer en la sociedad. Una historia que pese a que se rodó hace casi dos años, entronca con la denuncia del #MeToo: «Es algo increíble. Me parece colosal que suceda. El filme se suma a una conversación necesaria desde hace mucho tiempo. Tienes que recordar que esta película ocurre antes del feminismo, cuando el único modelo a seguir son las mujeres que no hacen lo que desean. Ahora el movimiento #MeToo es mucho más profundo. Estoy convencida que esto ya no tiene vuelta atrás», defiende la intérprete.

Bajo la inspiración de su madre, la actriz reconoce que se acordó de ella durante el rodaje. «Hay mujeres programadas para seguir a sus parejas sin sentirse plenas. Quiero decir, mi madre fue una mujer muy inteligente, con inclinaciones creativas, pero siempre puso a mi padre primero. Él pedía y ella se lo daba, pero él nunca ayudó a mi madre a desarrollarse. Creo que ella se enfadó, pero no rompió sus votos matrimoniales. Recuerdo que cuando murió me dijo: “No he conseguido nada”. A lo que le contesté: “Pero mira la familia que tienes”».

Más allá del trauma, Glenn Close defiende el amor que crece bajo todas las circunstancias: «Los protagonistas de “La buena esposa” han estado juntos tanto tiempo... Pese a la presión y una pelea seria que tienen, cuando les dicen que han sido abuelos por primera vez, se entusiasman. Me encanta cuando en la pelea que tienen al final ella le dice: “lo único que quiero es quitarme el vestido”, y él le ayuda a desabrocharlo. Te das cuenta de lo complejos que somos».

Una mala de película

Close, la villana ejemplar de «101 dálmatas», «Las amistades peligrosas» y «Atracción fatal», admite seguir sufriendo las secuelas del trauma que vivió a los ocho años, cuando pasó más de una década formando parte de la secta Re-Armament. «La recuperación fue difícil. De hecho, hasta hace unos años vivía con traumas. Decidí buscar ayudar porque estaba cansada de ciertos comportamiento que surgían en mí como consecuencia de aquellos años. Hoy me siento empoderada después de que me haya marcado desde la infancia. Puede ser algo muy destructivo, especialmente en las relaciones personales», lamentaba la actriz a ABC.

Jonathan Pryce recibe el Nobel en «La buena esposa"
Jonathan Pryce recibe el Nobel en «La buena esposa" -