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Bollaín saca músculo el día que San Sebastián se hizo paritario

El festival firma la carta por la inclusión y anuncian un comité igualitario para 2019

Icíar Bollaín es aupada por Carlos Acosta y Keyvin Martínez
Icíar Bollaín es aupada por Carlos Acosta y Keyvin Martínez - EFE
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El clima de San Sebastián, tan cambiante a veces, parece que se está convirtiendo en el mejor termómetro de lo que ocurre en su festival. Amaneció soleado un día que debía ser la fiesta de las cineastas con la firma de la Carta por la paridad y la inclusión, pero a eso del mediodía se nubló la cosa cuando la asociación de mujeres CIMA publicó un informe que denuncia que la representación de ellas en la industria patria ha caído un dos por ciento en 2017. Nubarrones que solo pudo tapar Icíar Bollaín, la única directora española que compite por la Concha de Oro.

La madrileña brilló en una jornada sin estrellas internacionales, donde solo se vio a un fugaz Ryan Gosling a última hora de la tarde llegando al hotel para presentar hoy «First Man». Hasta entonces, San Sebastián baila al ritmo de Icíar Bollaín con «Yuli», la película con la que compite en Sección Oficial y en la que narra la biografía de Carlos Acosta, el primer bailarín negro que durante 17 años lideró el Royal Ballet de Londres. Una historia que, cuenta la directora a ABC, la atrapó por tres motivos, tantos como etapas narra de la vida Yuli: «Su apellido, Acosta, viene de una plantación de esclavos. Ese viaje, el del bisnieto de un esclavo negro que acaba en el Royal Ballet, ya te deslumbra. El segundo es que la vida de Carlos y la de Cuba van en paralelo durante 40 años, con todos los problemas de un lugar que te atrapa. Por último, el apego por su familia: él hizo todo lo posible para regresar con ellos», despacha Bollaín con la misma dulzura que despliega en cintas como «El olivo» o la propia «Yuli».

Porque ayer la conversación solo podía girar en torno a las mujeres. ¿Cómo resolver esa presencia, que parece menguante, de mujeres cineastas? «Hay que tener en cuenta que ha bajado porque ha caído la producción en general», advierte la cineasta, que se muestra contraria a un sistema de cuotas en festivales. «No se deben seleccionar películas porque sí, porque sean de África o de mujeres. Debería haber paridad en los comités de selección, pero una cuota para entrar por obligación es nefasto», opina sobre un debate que ha sobrevolado esta 66 edición del Zinemaldia. Su apuesta pasa por romper los techos de cristal: «Si hubiera más mujeres decidiendo qué se produce, habría más mujeres haciendo cine», defiende Bollaín.

Números rojos

El informe de la asociación de mujeres cineastas CIMA evidencia que el camino realizado hasta ahora no es suficiente. Datos como que de los 80 largometrajes españoles estrenados en 2017, menos de diez fueron dirigidos por mujeres, o que los hombres ocupen más del 70 por ciento de los cargos de responsabilidad alarman al sector. Bajo la tormenta de estos números rojos, el Festival de San Sebastián firmó ayer de la Carta por la paridad y la inclusión de las mujeres en el cine. Un acto con ministros -Carmen Calvo, vicepresidenta de Gobierno y ministra de Igualdad, y José Guirao, ministro de Cultura- pero sin preguntas, al que acudieron muchas cineastas, desde directoras a guionistas, montadoras y técnicos; pero ninguna actriz. Y eso que su hotel está a escasos 300 metros.

Ambos ministros, y es novedad este año, llevan todo el fin de semana de «gira» por San Sebastián de acto en acto. A veces, como en el de ayer, con una presencia testimonial, ya que José Guirao fue el único de los presentes que no dio discurso. Quien sí habló fue José Luis Rebordinos, director del certamen, que presumió de que ya cumplen muchos de los objetivos que exige la Carta. Además, anunció que el próximo año el comité de selección será paritario. «Pero aún queda mucho por hacer. De las 18 películas en Sección Oficial hay cinco dirigidas por mujeres, y aun así nos felicitan. Es demencial, no es para estar orgulloso», lamenta.