Es Noticia

Bohemian Rhapsody: La emoción de ver de nuevo a una leyenda

El actor Rami Malek logra la magia de hacer olvidar que el verdadero Freddie Mercury no protagoniza el homenaje a Queen

Escena de Bohemian Rhapsody
Escena de Bohemian Rhapsody
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

La magia de Queen explota en «Bohemian Rhapsody» para demostrar por qué Freddie Mercury y los suyos se convirtieron en la mejor banda de los años ochenta y una de las grandes de la historia. La película captura el imparable poder de estos roqueros liderados por el extravagante genio británico. «We Are the Champions», «We Will Rock You» y «Bohemian Rhapsody», entre tantas otras, son referentes culturales de una época. Himnos inolvidables para varias generaciones.

[Escucha el podcast de los estrenos de la semana]

Atrapar en dos horas de película la frenética e intensa vida de Freddie Mercury, con la expectación que ello provoca, ha sido extenuante para Rami Malek, el actor que pone voz, gestos y dientes al cantante. «Cuando me dieron este papel, pensé: “Dios mío, esta puede ser la interpretación definitiva de mi carrera. La gran interpretación de un genio”», recuerda el que fuera protagonista de la serie «Mr. Robot», que lo llevó a la fama. «Lo más difícil fue entender los detalles de la personalidad de Mercury. Como actor, te enfrentas a la humanidad de una persona real, a su lucha por superar su vulnerabilidad. Durante el transcurso de la película el público entiende y descubre por qué canta como lo hace, qué significa la música para él y cómo la entiende. Sus canciones representan su dolor y su belleza como individuo. He intentado captar su esencia, no imitarle. Nadie puede ser él, solo una versión de él. Esa fue mi actitud al meterme en el papel», contaba el intérprete a los medios durante la presentación de la película.

Rami Malek califica a Mercury como un hombre valiente y descarado en el escenario, y retraído y solitario en privado. «Viendo sus entrevistas y sus actuaciones entendí las dos caras de su persona. El cantante cubre la mascara del hombre. Es obvio que hay dos caras de Mercury. Era un hombre recluido. Le costaba comunicarse en sociedad. Alguien que ha crecido en Zanzíbar, ha estudiado en Bombay y termina viviendo en Londres acaba con muchas dudas sobre su identidad. Eso fue lo que ocurrió con él», defiende Malek, que para acercarse al físico del genio se puso a las órdenes de la maquilladora Jan Sewell, la misma que caracterizó a Eddie Redmayne como Stephen Hawking en «La teoría del todo». «El vestuario y la música me cautivaron. Ha sido una experiencia fabulosa utilizar los trajes y estilismos de Freddie Mercury; es decir, vestir con sus icónicos diseños. También el maquillaje me ayudó en la interpretación», presumía el actor.

Una vida vertiginosa

«Bohemian Rhapsody» sigue el ascenso de Queen desde finales de los años 70 y principios de los 80 hasta culminar en su punto álgido, el famoso concierto Live Aid de 1985 en el Estadio de Wembley, considerada la mejor actuación en directo de todos los tiempos por una encuesta de la BBC. El filme navega por los rincones oscuros de la vida de Mercury, incluyendo los pormenores de su sexualidad, aunque sin profundizar en exceso ni dándole demasiada importancia. «Creo que es una cinta equilibrada donde aparecen los dos aspectos de la sexualidad del protagonista. Hemos tratado de respetarle en todo momento», reveló el productor Graham King. Malek opina igual: «Nosotros hemos mostrado la historia desde el respeto al personaje. La batalla de Mercury contra el sida es un tema delicado. En ningún momento nos alejamos de su realidad; al contrario, vamos mostrando su capacidad para aguantar y su fuerza frente a sus amigos y a su familia en los momentos más difíciles».

Los excesos de la fama y un estilo de vida vertiginoso contribuyeron al declive de Mercury, que murió como consecuencia del sida seis años después de su actuación en Live Aid, cuando apenas cumplía los 45 años. «No quería despedirme de Freddie Mercury ni terminar el rodaje. Soy fan de Queen y vivir dentro de su música ha sido un ejercicio de admiración, de sentirme único, de ser una figura inalcanzable. Siento mucho respeto por él y, aunque ha sido un alivio terminar, también siento la amargura de la despedida. Me quedo con el tesoro de haber tenido la oportunidad de interpretarlo. Ese sentimiento me acompañará siempre», expresaba emocionado el actor, que a sus 37 años se ha consolidado entre las estrellas de Hollywood.

Recuerdos imborrables

Cualquier fan de Mercury que vaya a las salas a ver «Bohemian Rhapsody» saldrá con la sensación de haber visto al mismísimo Freddie de nuevo en acción. Y eso bien vale una entrada. Porque su leyenda continúa viva, tanto como su recuerdo. Hay momentos que quedarán para siempre en la memoria de una generación, de un país: la extravagancia del británico con el aplomo de Montserrat Caballé en una actuación, la de «Barcelona», donde la química entre ambos traspasó las pantallas de medio mundo y situó a la ciudad como un referente. Una muestra de que la unión del rock y la ópera, más allá de las ópera-rock, era posible. Y de que no había fronteras que pudieran poner límites al talento cuando dos artistas magistrales querían unirse. Porque, como siempre dijo Freddie Mercury, «la razón de Queen para existir era ser originales». Y esta película, «Bohemian Rhapsody», es el mejor alegato a esa memoria.

Pero Freddie Mercury se equivocaba. Esa originalidad no les hizo existir, les hizo ser inmortales. Hoy, veinticinco años después de su muerte, la música y su voz perviven más allá de los estereotipos de la época, y de igual manera que Freddie Mercury rechazó durante su vida cualquier tipo de etiqueta -musical y vital-, su recuerdo permanece inalterable para todos los que se emocionaron con su música.