ES NOTICIA EN ABC

Berlinale Willem Dafoe: «No sé por qué la gente no profana la tumba de Steve Jobs»

El actor, de 62 años, recibió anoche el Oso de Oro honorífico en Berlín como reconocimiento a toda una carrera dedicada al cine y a la televisión

El actor estadounidense Willem Dafoe, fotografiado a su paso por Berlín
El actor estadounidense Willem Dafoe, fotografiado a su paso por Berlín - REUTERS
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

«Vivir y morir en Los Ángeles», «El paciente inglés», «American Psycho», «Anticristo»... Siempre jugando en los límites de la industria del cine, con un pie en Hollywood y otro en Europa, Willem Dafoe (Wisconsin, 1955) es lo suficientemente americano como para considerar Estados Unidos su tierra, pero también tiene bastantes ancestros a este lado del Atlántico como para afirmar que su corazón es migrante. Ha sido nominado en tres ocasiones a los Oscar, siempre como actor de reparto, y el próximo domingo 4 de marzo intentará llevarse por fin la estatuilla con «The Florida Project», una cinta independiente en la que interpreta al conserje de un motel que «apadrina» a una niña conflictiva. Dafoe charló con ABC horas antes de recibir en la Berlinale 2018 un Oso de Oro Honorífico en reconocimiento a su extensa carrera.

P - ¿No es usted demasiado joven para este premio?

Eso no me preocupa. He sido actor durante mucho tiempo y espero seguirlo siendo durante mucho más tiempo. Estoy feliz. Me encanta el festival. Hay mucho de lo que hablar y mucho que celebrar. No me preocupa que sea prematuro. Es un honor.

P - En ninguna entrevista ha dado ni una sola pista de cuál es su película preferida, siempre evita la respuesta...

No, no. No voy a elegir. Cuando me hacen esta pregunta siempre digo lo mismo. No puedo elegir. Todas son parte de mí.

P - ¿Se siente embajador de «The Florida Project» en los Oscar? La suya es la única nominación de la cinta...

Claro que sí, y estoy muy orgulloso de ello. Es una pena que la película no haya sido nominada a Mejor Película o Sean Baker a Mejor Director, pero es que es muy difícil, es una película pequeña. Hay poco dinero para publicidad, no se puede competir con los estudios que se gastan cien veces más. Es David contra Goliath. La esperanza está en que la Academia a veces se decanta, y eso les ennoblece, por películas que no siempre reflejan el gusto popular. Espero que la hayan visto y que la apoyen, porque cuando la gente ve «The Florida Project», les toca de alguna manera. Es difícil. No tiene estrellas. Es un reto, pero estoy muy feliz de ser su representante y sería genial ganar el Oscar, porque así más gente vería la película.

P - ¿De dónde sale la verdad que desprende la película?

Rodamos en un motel de verdad, donde esa gente de verdad está viviendo de verdad. Y esa no es manera de vivir, sin privacidad. Queríamos llamar la atención sobre una cierta responsabilidad social que le falta a nuestro Gobierno. ¡Es una decisión! ¿Quieres gastarte el dinero en policía y en cárceles o en políticas sociales y educación? Esas personas son como yo. No son vagas, no son criminales, están en un círculo vicioso y están rotas.

P - ¿Hay esperanza para la política americana?

Claro que sí. Siempre se acaban enmendando los errores. Habrá una rectificación. En Estados Unidos necesitamos una gran rectificación. Pasará más pronto que tarde. En Alemania ha habido una gran rectificación. Pasa en todas partes. Si el péndulo va muy lejos en una dirección, tiene que volver.

P - Tiene delante su teléfono móvil, pero no usa las redes sociales...

No sé por qué la gente no sale a manifestarse en las calles, o por qué la gente no profana la tumba de Steve Jobs. Voy a sonar como un vejestorio, pero han cambiado tantas cosas y tan rápido que no nos hemos dado cuenta de lo que nos ha pasado. Todos podemos observar cómo nos hemos convertido en unos discapacitados sociales. ¡Porque estamos enamorados de nuestros iPhones! Incluso yo, que solo miro los correos, tengo que ponerme límites para dejar el teléfono en casa. La gente vive en un mundo privado, que cree que controla, pero que no tiene nada que ver con el mundo. Hay que volver a hacer cosas.

P - Pero el mundo digital es importante para la promoción del cine, ¿no?

Ahora, los ejecutivos de los estudios están muy preocupados por los clics que tienen los tráilers en YouTube, pero... ¿qué calidad tienen? ¿Cuánta gente los ve enteros?

P - Antes hablaba de hacer cosas... ¿Qué hay que hacer para implementar el debate sobre la posición de la mujer en la industria del cine?

He vivido en medio de ese debate toda mi vida. Durante 27 años viví con la directora de una pequeña compañía teatral. Cada día veía los retos a los que se enfrentaba. Ahora vivo con una directora joven italiana y veo los retos a los que se enfrenta. Ha sido parte de mi vida. Y como actor, aunque he tenido éxito y disfruto de cierta seguridad, estoy con ellas. Con un poco de imaginación puedes entenderlas. Y de nuevo digo que habrá una rectificación. Hace unos años, si hubiera recibido un guión en el que la única mujer se desnuda y hace el amor con el protagonista, habría dicho «bueno, es una película». Ahora me haría muchas preguntas. Las cosas están cambiando.