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Berlinale Entre las drogas y la política

Danny Boyle y Richard Gere, protagonistas de la jornada del Festival de Cine de Berlín (Berlinale) con «Trainspotting 2» «The Dinner»

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Ewan McGregor vuelve a interpretar a Renton, personaje icónico de su carrera. El esperado estreno de «Trainspotting 2» no defraudó en la Berlinale. «Ha sido maravilloso volver a trabajar con Danny Boyle, un director a quien amo y mantengo una relación maravillosa», explicó el actor que regresa junto a Kelly MacDonald, Jonny Lee Miller, Bobby Carlyle y Ewen Bremmer. «No he vuelto a trabajar con un guion de John Hodge desde hace muchísimo tiempo y ya me tocaba porque su estilo es muy característico en la cinematografía británica», añadía.

La sensibilidad de Danny Boyle pone de manifiesto su talento para explicar el sórdido universo de las calles en los vecindarios ingleses. «Nosotros hicimos historia con "Trainspotting" y, de algún modo, le debíamos esto al publico este filme. Fuimos parte de algo muy grande, importante, que sin duda marcó a nuestra generación. La cinta bucea entre las drogas y, como nos dijo McGregor, no glorifica la heroína», relató. «No lo creo, en el mundo de Renton las drogas tienen su lugar, sin embargo, ha cambiado. Ha visto a su amigo morir de sobredosis, a un bebe fallecer de hambre... Personalmente creo que Renton y sus amigos viven dentro de un circulo perverso», concluía.

El protagonista deja Ámsterdam para trasladarse de nuevo a las calles de Leith, donde todo parece igual. «Es una visión real del miedo al futuro», admite Boyle. Han pasado veinte años desde que se estrenó «Trainspotting» y su secuela es uno de los títulos que se anticipan como el plato fuerte de este año que acaba de comerciar. La narración cuenta con el autor Irvine Welsh para dar los giros al argumento. «Volvemos a las calles de Edimburgo con Renton, Begbie, Sick Boy y Spud de nuevo juntos», dijo Boyle sin intención de revelar demasiados detalles de la historia.

Basado en el libro «Porno», la secuela del original, cuenta la historia de los personajes una década después de la película anterior. «Hay una evolución porque, evidentemente, los actores han envejecido y tienen que interpretar sus personajes con el paso del tiempo. Pero, en esencia, siguen siendo los mismos», cuenta Ewan McGregor. La viagra y la cocaína sustituyen a la heroína en un filme donde el humor y la amistad siguen siendo el pegamento que consume en realidad a esta pandilla tan británica.

El toque político

En Berlín, horas antes se presentó «The Dinner» con Richard Gere y Laura Linney. Una película de Oren Moverman donde el galán de Hollywood interpreta a un político así que, inevitablemente, la conversación giró en torno a Donald Trump. «Si Trump estuviera en esta cena, yo no estaría en ella. El numero de crímenes de odio se va a multiplicar con él en Estados Unidos y en Europa», comentaba el actor con un notable enfado. «Tenemos un líder que estimula el miedo. Creo que esa es también la conversación que propone esta cinta. Hay que tener cuidado con la manera en que caracterizamos la política. Lo más horrible que Trump ha hecho es unir los términos refugiado y terrorista. Palabras que ahora, en Estados Unidos, significan lo mismo. Antes teníamos empatía por los refugiados y ahora les tememos. Debemos entender las realidades de otras personas, abrazar su situación y no tener miedo», añadía.