Es Noticia

Belén Rueda: «En situaciones extremas somos capaces de hacer cualquier cosa»

La actriz protagoniza «El pacto», primera película de David Victori, en la que interpreta a una madre desesperada por salvar a su hija

Belén Rueda, en «El pacto»
Belén Rueda, en «El pacto» - ABC
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Han pasado catorce años desde que se estrenase en el cine (y se alejase de la comedia) de la mano de Alejandro Amenábar y «Mar adentro», y Belén Rueda (Madrid, 1965) es ya toda una referente del género. La actriz protagoniza «El pacto», la ópera prima de David Victori que llega hoy a los cines y en la que da vida a Mónica, una madre de familia capaz de hacer lo que sea para salvar la vida de su hija Clara, interpretada por la joven Mireia Oriol.

«En las situaciones extremas, en las que el miedo se apodera de nosotros, somos capaces de hacer cualquier cosa, incluso lo que en un estado normal no haríamos», explica la reconocida actriz a ABC, que solo en el último año ha protagonizado cuatro películas («Perfectos desconocidos», «El cuaderno de Sara», «No dormirás» y «El pacto») y que prepara otras tres de temática un tanto oscura que llegarán a las salas en los próximos meses: «Mirage», «El silencio de la ciudad blanca» y «Simiente y Reja».

Dramas siniestros, tétricos, lúgubres e incluso terroríficos, en los que también se prodigó en filmes como «El orfanato», «Los ojos de Julia» y «El cuerpo», entre otros, y que le convierten en una de las reinas del género en España. Un registro, todo sea dicho, muy diferente al que le trasladó al primer plano televisivo en España: su papel de Lucía en la exitosísima serie familiar «Los Serrano». «La transición hacia este tipo de géneros fue un poco dolorosa al principio. Me acuerdo que cuando Amenábar me llamó para hacer “Mar adentro”, no estaba muy convencido de que la gente no me viese como Lucía. Y al público le sorprendía mucho que fuese a hacer drama. Pero solo había que cambiar el chip porque son personajes totalmente diferentes. El hecho de que la gente no piense en ti para otro tipo de registros no es justo», explica la intérprete.

Películas oscuras

Su eléctrica interpretación en «El pacto» es uno de los platos fuertes de la película, aunque Rueda destaca varios aspectos más. «La propuesta de Victori es muy buena. Es un director con un estilo muy especial, porque la película no solo cuenta una historia que puede dar miedo por lo que se ve en ella, sino por lo que significan y simbolizan muchos elementos de la película. Por ejemplo, la telaraña o el reloj de arena dan sensación de asfixia y agobio. Además, lo importante de la película no se introduce hasta que está bien avanzada, y en ella no se trata solo la decisión de quitar una vida por salvar otra… sino también de cómo se vive con ello», considera Rueda, que destaca también el buen papel que en la cinta juegan los aspectos más técnicos. «En este tipo de películas tan oscuras, al espectador le suele costar entrar. Sin embargo, gracias a la fotografía y la luz, el público se siente parte de la trama desde el principio».

La cinta de Victori tiene además relación con elementos tan tenebrosos como el ocultismo, el espiritismo y la hechicería, que tienen más realidad de lo que parece. «Hay mucha gente que acude a esos “gurús” por desesperación porque se resisten a las elecciones racionales y a que la muerte pueda llegar a sus vidas. Por eso, incluso las personas más racionales se aferran a cosas en las que no han creído en su vida y entran un estado totalmente ilógico, que no es el suyo natural», expresa la intérprete, que se quedó a las puertas de ganar el Goya a Mejor Actriz con «El orfanato» y «Los ojos de Julia».

El galardón, así las cosas, sería el broche perfecto a un 2018 inmaculado para la artista. «El mejor regalo que puedes tener es que te sigan ofreciendo proyectos como los que me llegan a mí. Pero la verdad es que me encantaría ganar el Goya este año. Sobre todo, por “El cuaderno de Sara”, que costó muchísimo sacar adelante y que ha funcionado tan bien entre el público», sentencia Rueda. «¡Sería el premio perfecto», concluye.