ES NOTICIA EN ABC

Ana Belén: «Me gustaría tener papeles como los que le dan a los hombres»

La Academia reconoce a la actriz con el Goya de Honor, la quinta mujer en lograrlo en toda la historia de estos premios

Ana Belén
Ana Belén - Maya Balanya
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

A sus espaldas, cuatro nominaciones a los Goya, una de ellas a mejor directora novel, y ninguno en su palmarés; decena de títulos como actriz en su filmografía y una amplia nómina de directores como Jaime de Armiñán, Vicente Aranda, Eloy de la Iglesia, Mario Camus o Pilar Miró. Una trayectoria impecable por la que la Academia de Cine decidió reconocer a Ana Belén con el Goya de Honor, que la también cantante recibirá el próximo 4 de febrero en la gala de los «cabezones».

«Rostro y voz imprescindible de nuestra cinematografía» -la describe Yvonne Blake, actual presidenta de la Academia-, Ana Belén será la quinta mujer en recibir este premio honorífico en toda la historia. Antes que ella, lo lograron Rafaela Aparicio (1987), Imperio Argentina (1988), Josefina Molina (2011) y Concha Velasco (2012).

«Cuando recibí la llamada de la Academia pensé: «¿Qué querrán ahora, no hay elecciones, no me van a pedir que esté en una comisión... qué será?», recuerda entre risas. «Entonces, Yvonne me dijo que habían decidido por unanimidad darme el Goya. Pensé lo de siempre, se han equivocado o no tenían a otra persona a mano y me lo dan a mí», bromea.

Emocionada, asegura que tras colgar el teléfono se acordó de todos los que la han ayudado a lo largo de su carrera, «sobre todo de los que ya no están con nosotros, como Miguel Narros», su «profesor de la vida». Y en esa línea enmarcará en la gala de los Goya su discurso, «que va a ser corto» y en el que estará la idea de su papel como «engarce entre diferentes generaciones». Eso sí, aunque admira la osadía de Meryl Streep al recoger su propio premio honorífico en los Globos de Oro, el suyo no será político.

«No estoy en la misma situación que Meryl Streep. Ella estaba en un momento concreto en el que hablaba de la prensa, tan denostada ahora por Trump, y por lo tanto era el sitio adecuado. Además, hasta ahora los actores de allí se habían mostrado tibios y el discurso de Streep me ha parecido muy valiente, elegante y rotundo», ha expresado, si bien opina que en los Goya también ha habido discursos «combativos» y «no hay que rasgarse las vestiduras porque la gente diga lo que piense».

Como lo dice ella de su galardón honorífico, que no cree que tenga que implicar necesariamente el fin de su carrera. Ni por edad, ni por supuesto por ganas, como ha significado en muchos otros casos esta mención especial. «No trabajas para que te nominen, sino por pasión y necesidad de conocer, para intentar entender las cosas que te rodean, porque es lo que deseaste desde niña y sigues con ese tesón», asegura. De hecho, con humildad ha reconocido que nunca esperó oír su nombre en una gala, y tirando de cliché confiesa que «la nominación ya es un premio»: «Cada vez que me nominaban he pensado: "¡Esto es Hollywood!". Nunca pensé en oír mi nombre, si lo hubiesen pronunciado me hubiese caído».

Doce años sin cine

Tras un letargo de doce años sin un papel en el cine, periodo fructífero sin embargo para su carrera teatral, apareció Fernando Trueba en una función que la artista representaba en Matadero y le ofreció el papel de la exmujer del personaje de Antonio Resines en «La Reina de España», película envuelta en la polémica tras las palabras de su director durante el Festival de San Sebastián 2015. «La gente debería decir lo que siente sin que se ofenda el resto. Más cuando se hace en clave de ironía», ha defendido Ana Belén. Una situación que le recordó a un episodio personal vivido en 1973, en plena dictadura, con Víctor Manuel: «Estábamos en México y un anónimo dijo que habíamos pisado una bandera española. No era cierto y al final se aclaró. Pero el mal ya estaba hecho. Me ha retrotraído a ese momento, a esa intolerancia».

El que no apareció nunca fue Pedro Almodóvar. Lo intentó, hasta dos veces, recuerda Ana Belén, pero su colaboración se truncó por una gira musical por Latinoamérica. «Pedro me dijo que no podía irme, que tenía que quedarme para los trabajos previos al rodaje... y yo me fui. Tenía la gira firmada», se justifica.

Personaje jarrón

Ausente durante años de las salas de cine, la actriz, que asegura que no le «llegan» proyectos, está dispuesta a hacer «cualquier papel», siempre y cuando no sea el de «un personaje jarrón». «Me gustaría que me dieran papeles como los que le dan a los hombres, ricos, con aristas», admite la homenajeada.

La carrera de la actriz arrancó a los 13 años con la película «Zampo y yo» (Luis de Lucía, 1965), y a pesar de la poca repercusión obtenida por el filme, impulsó su carrera. Una en la que Ana Belén ha tomado la «decisión deliberada» de no mezclar su faceta musical con la interpretativa, excepto en cintas como «La corte del Faraón» (José Luis García Sánchez, 1985).

Tras más de cinco décadas al pie del cañón, la actriz, a la que le gustaría seguir haciendo cine, se sabe con potestad para valorar la evolución de un cine español al que alaba. Por «saber contar historias personales, con miradas diferentes e inteligentes», y porque a pesar del gran problema del que adolece la profesión en España, «la financiación», en su profesión siempre hay sorpresas, «se juega con la improvisación», y por eso admira a «la gente que sabe buscar las posibilidades para hacer lo que quiere, con crowdfounding o grabando con un móvil, y si es necesario, se empeña lo que haga falta para sacar un proyecto adelante», asegura la actriz.