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Fernando MuñozFernando Muñoz

El color del dinero

«"Call Me by Your Name" costó menos de lo que se gastan en promoción las superproducciones»

Peter Jackson arrasó con «El retorno del rey » en los Oscar de 2004. ¿Qué hubiera sido de «El señor de los anillos» con el Oscar a película más popular?
Peter Jackson arrasó con «El retorno del rey » en los Oscar de 2004. ¿Qué hubiera sido de «El señor de los anillos» con el Oscar a película más popular? - ABC
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Decía el personaje de Paul Newman en «El color del dinero» que «un dólar ganado en el juego es el doble de dulce que un dólar ganado con tu sudor». Una lección que bien podría aplicarse al propio cine. Los grandes estudios, antes de empezar siquiera a rodar, ya tienen memorias económicas con una estimación casi exacta de lo que ganarán en taquilla. Frente a ellos, las productoras y distribuidoras independientes apuestan por títulos cuyo futuro es tan incierto como volátil. Esas «películas milagro» que no pueden gastar millones en promoción reciben una transfusión de vida en cada festival, con cada nominación, con cada premio. Estar en la gala de los Oscar es su gran oportunidad para llegar al público menos especializado. Una noche que Hollywood, templo de las «celebrities» y la ostentación, había reservado estos últimos años para alabar el cine menos comercial -que no independiente-. Sin ir más lejos, en 2018 compitieron a mejor película «Lady Bird», «Déjame salir» y «Tres anuncios en las afueras», todas con presupuestos por debajo de los 12 millones de dólares. Otra, «Call Me by Your Name», costó menos de lo que se gastan en promoción las superproducciones.

La novedad que se ha sacado de la manga John Bailey para difuminar la idea de que los gustos de los académicos están lejos de los del público no ha convencido a nadie en Estados Unidos. Las críticas arrecian entre los que opinan que rebaja el nivel al querer venderse a la moda de la temporada y los que piensan que será una oportunidad para que los «académicos clasistas» se quiten de las categorías principales a los «blockbuster».

Lo peor, sin duda, ha sido el momento. En un año en el que popes de la industria -Christopher Nolan o Kevin Feige, entre otros- y la prensa especializada exigían que «Black Panther» tuviera su hueco entre las nominadas, la Academia decide apostarlo todo al negro con un premio al que, para darle un empaque que nadie encuentra, le ponen la coletilla de «logros sobresalientes». Pocos dudan de que el héroe de Wakanda levantará el que ya se conoce como «Popcorn Oscar».

El revuelo de la nueva categoría ha tapado una decisión que, si bien no es tan llamativa, puede ser de más calado. Entregar algunos premios casi a escondidas, sin publicidad pero con alevosía, supone un agravio para aquellos que dan forma a las películas. Aún no se sabe qué Oscar se dará durante los anuncios, pero los poderosos sindicatos de Hollywood están a la espera. En España, hace años, se lapidó a la Academia por no permitir que los guionistas desfilaran por la alfombra roja. Hollywood ha ido un paso más allá.

Por cierto, que en plena ola de precuelas, «remakes», «biopics»... no está de más recordar que «El color del dinero» era la secuela de «El buscavidas». Eso sí, firmada por Martin Scorsese. Casi nada.