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Álvaro Morte: ”En España hacemos producciones al nivel de Hollywood”

El actor ha ganado el premio a Personaje Audiovisual del año en el FIBABC

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Con las máscaras de Dalí y los famosos monos rojos por enseña, la serie española «La casa de papel» ha dado la vuelta al mundo convertida en un fenómeno sin precedentes: sus protagonistas son celebridades internacionales, los nombres de los personajes son ya los de decenas de bebés, el disfraz de los atracadores fue la revelación del Carnaval de Río, hay tifos inspirados en la ficción... Incluso Stephen King se ha rendido a los encantos de una serie que consiguió un reconocimiento que no recaía en un producto español desde 1973, con «La cabina» de Mercero: el Emmy Internacional. Anoche, Álvaro Morte, El Profesor, el cerebro de este rebelde atraco a la Fábrica de Moneda y Timbre, recogió un nuevo reconocimiento: el premio FIBABC (Festival Iberoamericano de Cortometrajes ABC) al Personaje Audiovisual del año.

«Ver hasta dónde ha llegado el Profesor y el trabajo de mis compañeros ha sido una tremendo. Pero mi día a día sigue siendo igual, vivo en la misma casa… Lo que más valoro, más allá del cariño de fans de muchas partes del mundo, es que tengo sobre la mesa proyectos muy interesantes de gente con quien me apetece trabajar mucho desde hace años y que ahora quieren contar conmigo», cuenta el actor, curtido en series diarias como «Bandolera», «Amar es para siempre» y «El secreto de Puente Viejo», entre otras.

Aunque al principio fue difícil imaginarse el vuelo que cogería «La casa de papel» y lo que supondría para la industria patria, Morte recuerda que cuando recibió esa primera separata de la serie escrita por Álex Pina y Esther Martínez Lobato (Vancouver Media) para Antena 3 ya vio que «pintaba muy bien». «Fue un casting muy largo, estuve dos meses y medio para convencerles de que yo tenía que ser El Profesor. Pero ya se respiraba algo diferente, en muchos sentidos. Luego entró un equipo que convirtió el guión en un producto maravilloso», reconoce Morte, recién aterrizado de Tailandia, donde ruedan la tercera temporada, producida por Netflix. «Es curioso, porque hace años, cuando me paraban por la calle, me decían: eres tal o cual personaje, y ahora me llaman por mi nombre, Álvaro Morte. Me gustaría que me valoraran como el actor y no como el personaje, aunque es cierto que El Profesor me ha dado mucho», puntualiza, aún sin creerse del todo el impacto del Emmy. «Será porque aún no lo he cogido con mis propias manos», bromea.

Fiel a uno mismo

De cara a una tercera termporada, donde tendrán que lidiar con las expectativas generadas por el éxito y darán la bienvenida a nuevos intérpretes como Najwa Nimri, Morte propone alejarse del ruido. «No podemos tener esa losa de intentar llegar a un determinado nivel, tenemos que confiar en cómo hacemos nuestro trabajo y no cambiar por el éxito, sino mantenernos fieles a lo que hemos sido en las otras temporadas», confiesa el actor.

Pero «La casa de papel» no es el único reto cercano en el horizonte laboral de Morte. El 18 de enero se mete en otra piel, la de Óscar, en «El embarcadero», la nueva serie de Movistar+y Atresmedia Studios, alumbrada por el mismo equipo de «La casa de papel». «Cuando me llamó Álex Pina, dije que sí sin saber ni el papel. Para mí, Vancouver es familia, creo que su sello es la innovación. Pone al espectador en la tesitura de preguntarse qué haría, si está de parte de los buenos o de los malos, quiénes son unos y otros y cómo actuaría en esa situación. Con “El embarcadero”, Pina inaugura una nueva forma de contar».

La premisa de la serie, rodada en La albufera de Valencia con una producción exquisita, es sencilla: tras la muerte de Óscar, el personaje de Morte, dos mujeres con las que mantenía una relación, la perfeccionista Alejandra (Verónica Sánchez) y la salvaje Verónica (Irene Arcos), descubren que llevaba dos vidas paralelas. «Ha sido muy difícil meterse en su piel. Creo que todos somos distintos según la situación en la que nos encontramos, y lo que le pasa a él es que se enamora hasta el tuétano de dos personas a las que quiere de forma equivalente. Mi reto era que la gente cuando lo viera no pensase que es un cabrón, sino qué ha pasado», apunta el intérprete.

Sacudirse los complejos

Pese a que los nuevos proyectos y propuestas se suceden en la mesa de Morte –«tengo unos papeles para el cine que me entusiasman», confiesa–, el actor no planea dar el salto al extranjero. «Antes había que viajar a América para hacer trabajos de calidad y el acceso al cine era impensable. Hoy no hace falta irse, hacemos cosas maravillosas. Yo tengo ofertas del extranjero pero estoy feliz aquí. Me apetece ir a Nueva York y Los Ángeles, pero de la misma forma que me apetece coincidir con Carlos Vermut. Ahora estamos haciendo producciones al nivel de Hollywood. Si me sale algo, lo haría pero volvería, porque no tengo ansia ni ínfulas de nada».

«Con “La casa de papel” y muchas otras hemos puesto a España en el mapa y eso nos beneficia a todos. Deberíamos sentirnos contentos y orgullosos de cómo hacemos las cosas. Ahora hemos dado un puñetazo sobre la mesa. No nos merecemos una producción peor o sueldos más bajos. Si hacemos un buen producto, generemos una mejor industria», concluye.