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Agnès Varda, los hoyuelos de la nouvelle vague

La cineasta ha fallecido este viernes a los 90 años

Agnès Varda, en Cannes, en 2015
Agnès Varda, en Cannes, en 2015 - EFE
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Aunque ella tenía noventa años, ni su sonrisa ni lo vivaracho de su obra habían pasado de los veinte. Mujer de encanto con obra jovial y curiosa, muy especialmente la de los últimos años, que se dedicó a mirarse a sí misma y a los suyos en ella, convertido su universo en una de esas instalaciones que tanto le gustaban. Hace apenas unas semanas presentaba en Berlín «Varda by Agnès», un documental que hoy se sabe testamentario sobre su trabajo y su modo de entender el cine, y con todo el vitalismo y agudeza habituales.

De esta última etapa que, digamos, va a la par con el milenio, hay tres piezas suyas, tres documentales, que son probablemente la cumbre de su filmografía, «Los espigadores y la espigadora», «En las playas de Agnès» y «Caras y lugares», en los que combina la sencillez pero profundidad de su mirada con la agilidad y cercanía que le proporciona lo digital, y las tres con el aroma del viaje, sea por Francia con los recolectores de desechos, sea por su propia memoria, o sea a través de unas caras y lugares de un mundo en continua trasformación.

Agnès Varda no era la «nouvelle vague», sino sus hoyuelos, un insólito puente entre el neorrealismo y la «nouvelle vague»: su primera película, «La pointe courte» (1955), conencta en sus dos episodios ambos movimientos. Luego ese puente lo cruzaron Godard, Truffaut y los demás, incluso ella misma con «Cleo de 5 a 7», una joya primorosa y desgarradora considerada como su obra maestra. Entre varios documentales siempre atentos a causas sociales e ideológicas (sobre Vietnam, Cuba, los Black Panthers o la multiculturalidad en Los Angeles) hizo dos de sus títulos más apreciados, «Una canta, la otra no», profundamente feminista, y «Sin techo ni ley», sobre el desarraigo social. El hermoso homenaje que le dedicó en 1995 a su marido, Jacques Demy, y a su universo, sirve para ponerle el sello a esta felicitación de su obra.