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Amy Adams, una Lady Macbeth moderna en el laberinto de la Casa Blanca

La actriz da vida a la mujer del vicepresidente más poderoso de la historia de EE.UU. en «El vicio del poder»

Amy Adams es Lynne Cheney en «El vicio del poder»
Amy Adams es Lynne Cheney en «El vicio del poder»
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El arte de conquistar, conservar y utilizar el poder lo retrató Maquiavelo en su libro «El príncipe» hace más de 500 años. Esta semana, cuando se estrena el filme sobre Dick Cheney, somos testigos de la finura de algunos políticos para convencer de que sus acciones, moralmente cuestionables, aparentan ser íntegras. De «El vicio del poder», además de la impresionante transformación de Christian Bale, sorprende la ambición sin límites de la esposa del vicepresidente, Lynne Cheney. Una Lady Macbeth moderna a quien da vida Amy Adams, una de esas pocas actrices con un recorrido sin límites.

P - ¿Cómo se enfrentó a Lynne?

R - Mi escalada al corazón de Lynne fue difícil. Me desentendí de mis propios juicios, de mis opiniones políticas y fui conquistando su personalidad hasta dar con ella. Lynne era un enigma por descifrar y, cuando leí el guion por primera vez, me di cuenta de que ella era un maravilloso misterio que debía resolver. Es una mujer fascinante. Conté con la opinión de muchos de sus conocidos que, poco a poco, me ayudaron a construir su personalidad. Ella que no tuvo las mismas oportunidades de una mujer de hoy en día. Cuando escribe su autobiografía explica abiertamente su espíritu competitivo, sus ganas por ser la mejor y el objetivo de hacer de Dick Cheney un ganador. Lo que más me sorprendió fue ese impulso por triunfar, su inmensa ambición desde temprana edad.

P - ¿Ha conocido a alguien como ella?

R - Sí, a muchas mujeres trabajadoras que crecieron en familias mormonas. Identifico el tipo de relación que tienen ellos, es como la que tuvieron mis abuelos.

P - ¿Cuál es la esencia del éxito de Cheney?

R - Lynne se queda, apoyando y trabajando activamente junto a su esposo mientras su carrera lo lleva del Congreso a la Casa Blanca de Nixon, a la Administración de Ford –donde se convirtió en Jefe de Estado Mayor–, a la Cámara de Representantes, a la Casa Blanca de Bush padre como Secretario de Defensa... Y finalmente a ser el vicepresidente más poderoso de la historia con G. W. Bush. Lynne es la asesora y confidente de Cheney en el camino, al tiempo que cría a sus dos hijas.

P - ¿Le sorprendió su ambición?

R - Todo fue una sorpresa porque realmente sabía muy poco acerca de ella. Había oído que era muy franca y que era la roca de Cheney. Todo lo demás fue una sorpresa. No sabía que había estudiado tanto ni que llegó a trabajar en el Gobierno.