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Groucho Marx: el humorista de la frase perfecta

Tal día como hoy, pero en 1977, fallecía el reconocido actor cómico. Uno de los mayores iconos pop de la historia

El genial Groucho Marx
El genial Groucho Marx - ABC
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«Disculpen que les llame caballeros, pero es que no les conozco bien», «pienso vivir para siempre o morir en el intento», «no piense mal de mí, señorita, mi interés por usted es puramente sexual». Esta es una breve selección de las hilarantes citas de quien es, ya desde hace años, uno de los mayores iconos de la historia del cine: Groucho Marx, de cuya muerte se cumplen hoy 40 años.

El mediano de la estirpe de cómicos que hizo las delicias del público con películas tan memorables como «Una noche en la Ópera» (filme en el que aparece recogida la histórica escena del camarote), hizo uso durante toda su carrera de un humor irónico a la par que ácido; fiel retrato de la convulsa época que le tocó vivir y caricatura premeditada y descarnada de las vilezas del ser humano.

Groucho -cuyo auténtico nombre era Julius Henry- nació en Nueva York el 2 de octubre de 1890 en el seno de una familia judeo-alemana inmigrante en la Gran Manzana. Fue su madre, Mienne, quien se preocupó de inculcar a sus hijos el gusto por las artes escénicas. Gracias a su labor el mediano de su prole debutó como cantante a la temprana edad de 15 años.

Tras pasar por Broadway a mediados de los «Felices Años 20» se ganó un contrato con Paramount, productora con la que grabó varias películas gracias a las que -tanto él como sus hermanos- comenzaron a forjar su leyenda como grupo cómico.

Fue definitivamente con filmes tan memorables como «Sopa de Ganso» (1933), «El hotel de los líos» (1938) o la sublime «Una noche en la ópera» (1935) que Groucho alcanzó el Olimpo de la comedia y puso la semilla que hizo de él una de las caras más reconocibles de aquella memorable época reconocida como «La Edad de Oro de Hollywood».

Disculpen que les llame caballeros, pero es que no les conozco bienGroucho Marx

Al mismo tiempo que triunfaba en la gran pantalla sumó grandes éxitos en el mundo de la radio y la escritura. Su programa de televisión «Apueste su vida», llevado a cabo en los años 50, fue un éxito absoluto en un momento en el que los hermanos habían decidido comenzar a trabajar por separado. Entre los gags más ácidos e irreverentes de esta época destaca aquel en el que cuestiona a una mujer con 11 hijos la razón de tan extensa prole. Al responder la fémina que esta es fruto del amor que siente por su marido, Groucho respondió: «Yo también amo a mi puro, pero me lo saco de la boca de vez en cuando». Marx en estado puro

A pesar de su éxito profesional, la vida de este icónico artista no estuvo en absoluto exenta de dramas personales. Groucho sufrió en sus propias carnes la sacudida global que supuso el «Crack del 29». Crisis que llevó a gran parte de la población estadounidense a la ruina de la noche a la mañana. También tuvo que hacer frente al divorcio de las tres mujeres con las que contrajo nupcias: Ruth Johnson, Kay Marvis y Eden Hartford.

La muerte del mito

Cuando aquel 19 de agosto de 1977 el bueno de Groucho cerró los ojos definitivamente debido a una neumonía, el mundo perdió a uno de los iconos pop más importantes de siempre. El arte estaba aun de resaca con la desaparición de Elvis (17 de agosto) razón por la que la defunción del tercer Marx pasó algo más desapercibida de lo normal. Sin embargo, hasta en la muerte supo irse con estilo.

A su muerte surgió una leyenda urbana según la cual se habría grabado en su tumba una última «perla»: «Disculpe que no me levante».

Habría sido un epitafio perfecto para un genio irrepetible.