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2016, un año de récord para el cine español

Desde que en 2013 la taquilla se hundiera, las cintas nacionales han logrado liderar la lista de las más vistas por tercer año consecutivo

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El cine español ya no es ese lugar de tópicos que costó la huida de una parte del público. Con el corsé de los prejuicios desabrochado, la industria nacional se acerca a una audiencia libre de miedos y recelos. Por tercer año consecutivo , la película más vista en nuestro país es española. Después del fenómeno de «8 apellidos vascos» y «8 apellidos catalanes» en 2014 y 2015, este año ha sido «Un monstruo viene a verme», de Juan Antonio Bayona, quien encabeza la lista de las más taquilleras.

Uno de cada cinco espectadores que fueron al cine en 2016 lo hicieron para ver una producción española. Un 20% de cuota de pantalla que se traduce en una recaudación de más de 100 millones de euros, según datos provisionales facilitados por Fapae, la «patronal» del cine. Un éxito que demuestra que la industria ha sabido reinventarse después de la escena de terror que se vivió hace cuatro años.

El suelo de la industria nacional se hundió en 2013. Apenas 70 millones recaudados y un 13% de cuota de espectadores. El cine español no gustó. Ninguna película de producción cien por cien nacional se coló en el top diez de las más taquilleras del año. Ni entre las quince. Ni siquiera en el top 20 había representación. Hubo que retroceder hasta el puesto 27 para encontrar a «Zipi y Zape y el club de la canica», que ganó algo más de 5 millones, seguida muy de cerca por «Los amantes pasajeros», de Pedro Almodóvar. El resultado global fue un pobre 13,8% de cuota de espectadores y apenas 70 millones recaudados.

Bayona, apellido de éxito

Todas han superado de largo el millón de espectadores. Lo que antes era excepción, ahora es norma: se hace el cine que el público quiere ver

«El cine hecho en España puede competir con el americano». Las palabras de Ramón Colom, presidente de la Confederación de Productores Españoles, refleja la situación actual con más profundidad de lo que pareciera. No se trata de una situación puntual donde la taquilla se ha levantado por dos fenómenos: el de los «8 apellidos» y un J. A. Bayona que ha sabido dar con la tecla para que el público vaya en masa a los cines. Hay más, mucho más. Thrillers como «El niño», «Cien años de perdón» (la tercera más vista de 2016, con 6,5 millones hasta que llegó «Villaviciosa de al lado») o «El hombre de las mil caras», que adaptan el ritmo y el montaje de Hollywood a historias patrias; una cinta de animación como «Atrapa la bandera» que no desmerece al mismísimo Pixar; el drama novelesco de «Palmeras en la nieve» y su legión de seguidores. Y humor, mucho humor de aquí, como «Perdiendo el norte» o la propia «Villaviciosa de al lado». Todas ellas han superado de largo el millón de espectadores. Lo que antes era excepción, ahora es norma: se hace el cine que el público quiere ver.

Buena parte de culpa la tiene la llegada de los grandes grupos de comunicación. La promoción de sus películas es tan espectacular como la propia producción. Telecinco ha anunciado «Un monstruo viene a verme» hasta la extenuación -incluida una semana entera de programación especial cuando se estrenó-. El resultado es que uno de cada cuatro euros que ha ingresado el cine español ha sido para la cinta de Bayona. El productor de Telecinco Cinema Alvaro Augustín explicó, tras las nominaciones de los premios Goya, donde la cinta se llevó 12 candidaturas, que lo mejor es haber sabido aunar el interés de público y crítica.

Telecinco ha anunciado «Un monstruo viene a verme» hasta la extenuación, incluida una semana entera de programación especial cuando se estrenó

La situación es plácida en la clase alta, la de las grandes producciones. La clase media y baja, la que debe suplir con talento e imaginación la ausencia de recursos, se ha sabido reinventar. «Creo que la crisis nos ha quitado complejos. Eso ya pasó un poco con el cine argentino en su momento: hicieron de la carencia virtud, de la ausencia de medios películas llenas de garra y de fuerza. Yo creo que eso también nos ha ocurrido a nosotros: a pesar de los pesares han salido cosas increíbles y maravillosas», explicaba en una entrevista a ABC el director Daniel Sánchez Arévalo. «Creo que es el año con mejor cosecha del cine español en décadas. Hay una decena de películas maravillosas. Es cine sin complejos», resumía. Un análisis similar al que hizo J.A. Bayona tras conocerse las nominaciones a los Goya: «Es un muy buen año de cine español, muy variado y de nivel muy alto».

La pugna con EE.UU.

Mirar a los ojos a un monstruo y no sucumbir no es fácil. La industria española tiene que competir contra el poder de Estados Unidos, que domina con mano de hierro las salas de nuestro país. Los datos de 2015 muestran que se estrenaron en España 610 películas con sello de Hollywood por 391 de aquí. De media, las cintas de EE.UU. tuvieron 96.000 espectadores por los 47.000 de las españolas. Igual en la recaudación: 580.000 euros de media por 285.000.

Las estimaciones de 2016 mejoran estos datos. Y es que, con la economía en crecimiento y pese a las trabas por el IVA, el público acude a las salas de cine a pasar su tiempo de ocio. Y si en el escaparate hay cine español de calidad y sin complejos, la apuesta es ganadora.