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20 años del estreno del Episodio I de Star Wars: el triste destino del niño protagonista

En 1999 se estrenó La amenaza fantasma. La maldición del papel de Darth Vader no dejó de crecer

Jake Lloyd, a la izquierda, como el joven Anakin Skywalker; a la derecha, tras ser detenido en 2016 - | Vídeo: imágenes de Star Wars. Episodio I: La amenaza fantasma
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En 1999, y parece que fue ayer, George Lucas estrenaba «La guerra de las galaxias. Episodio I: La amenaza fantasma», y le dio todo el poder de la fuerza a Jake Lloyd, un joven actor que encarnó la infancia del poderoso Anakin Skywalker. Su futuro se volvió tan oscuro como el del propio Darth Vader.

Su descenso a los infiernos llegó después de que su carrera cinematográfica se estancara antes de despegar. Antes de rodar con George Lucas, había debutado en la industria con solo siete años, cuando participó en cuatro capítulos de la serie «Urgencias». Después salió en películas como «Un padre en apuros», en la que Arnold Schwarzenegger le bucaba el juguete de moda. La carrera de Lloyd terminó con 16 años, en «Madison» (2005), título que coprotagonizó junto con Jim Caviezel.

Después de su retiro forzado, los titulares de la prensa fueron solo negativos: : «El niño que interpretó a Anakin Skywalker pasa de la cárcel al psiquiátrico». o «Detienen al pequeño Anakin Skywalker por conducción temeraria», se podía leer en 2015 y 2016. El joven intérprete fue detenido, cuando contaba con 27 años, tras una persecución policial en la que huía a más de 160 kilómetros por hora. La madre de Jake, Lisa, le había dicho a las autoridades que el chico necesitaba ayuda porque sufre esquizofrenia.

De hecho, según la madre, el joven había sido diagnosticado muchos años antes de ese declive que dio con sus huesos recluidos en un internado. Y es que la vida del pequño Lloyd no fue fácil. Tras rodar el «Episodio I: La amenaza fantasma» contaba en una entrevista que «los niños hacían el sonido del sable láser cada vez que me veían. Fue una completa locura». También contó que se agotó antes de empezar prácticamente a vivir: tenía que hacer más de 60 entrevistas por día tras el rodaje con George Lucas. Si para un actor profesional las giras de promoción son, a veces, mucho más duras que el propio rodaje, para un chaval de 10 años aquello fue un infierno que le dejó un dolor marcado a fuego.

Un papel maldito

No solo Jake Lloyd padeció la maldición del papel de Darth Vader. Hayden Christensen (Vancouver, 1981) apareció en su primera película de renombre, «Las vírgenes suicidas», dirigida por Sofia Coppola. Tres años después ya se había incorporado a Star Wars porque George Lucas veía en el intérprete canadiense a alguien con cierto talento por explotar. Un potencial que brilló por su ausencia, como se empeñaron en repetir hasta la saciedad fans y críticos de la trilogía.

Participó en el Episodio II: El ataque de los clones y en el Episodio III: La venganza de los Sith, donde tuvo el honor y la desgracia de interpretar al emblemático Anakin Skywalker/Darth Vader. Y a partir de ahí se estancó en comedias románticas de segunda categoría: «Factory Girl», «Jumper», «Aprendiz de caballero» y «New York, I love you» han sido sus proyectos más populares, y ninguno de ellos destacó precisamente por su buena factura.

Hayden Christensen no pudo levantar cabeza, incapaz de superar dos premios Razzie por su (mal) papel en Star Wars, dos galardones que pesan como una losa en un currículum en el que llegó a lucir con orgullo un Trofeo Chopar a mejor actor revelación en el Festival de Cannes o una mención en la prestigiosa National Board of Review. Mientras Lloyd terminó internado en un psiquiátrico por esquizofrenia, Christensen terminó buscando suerte como granjero, alejado del mundo del cine.

Hayden Christensen
Hayden Christensen