«Antes las mujeres no sabíamos ni qué era el clítoris, y los hombres, tampoco»: 'Todos los lados de la cama' evidencia la nueva revolución sexual
Continuando el legado de 'El otro lado de la cama', la película muestra el sexo, las infidelidades y la libertad de la España contemporánea a través de una nueva comedia musical
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Carmen Burné
Hace más de veinte años que 'El otro lado de la cama' reformó a la comedia musical española y mostró el resultado de la revolución sexual del siglo XX, que retaba en numerosos países del mundo occidental a los códigos tradicionales relacionados con ... cómo los humanos concebíamos el sexo. Este movimiento no solo transformó la manera en la que se vivía la intimidad, sino que también alteró profundamente las narrativas culturales y artísticas. En el caso del cine español, significó la posibilidad de hablar del deseo, la infidelidad y la identidad sexual sin los velos moralistas que durante décadas habían condicionado la representación del cuerpo y del placer.
La película original, dirigida por Emilio Martínez-Lázaro, se convirtió en un símbolo de esa liberación tardía pero entusiasta que caracterizó a la España de comienzo del nuevo milenio. Con su tono desenfadado, su humor irreverente y su uso innovador de la música popular, 'El otro lado de la cama' retrataba a una generación y funcionaba como un espejo en el que el público podía reconocerse. La infidelidad era, también, un eje de la cinta: lejos de ser solo una traición personal, encarna las tensiones entre el deseo y el compromiso, entre autonomía personal y vínculo afectivo. Aparece como una forma de exploración identitaria; un intento de reafirmar la libertad conquistada en un entorno que aún carga con los residuos de la moral tradicional.
'Todos los lados de la cama' aparece más de veinte años después de la primera entrega de la saga. Esta, dirigida por Samantha López Speranza, aterriza en los cines este noviembre de 2025 con una misión delicada: continuar una historia que ya es patrimonio sentimental del público español, pero con un enfoque acorde a los tiempos que corren. El reparto vuelve a reunir a Ernesto Alterio y Pilar Castro, junto a una nueva generación encabezada por Jan Buxaderas (protagonista del musical de 'The Book of Mormon', en Madrid) y Lucía Caraballo. ('Animal', 'La reina del pueblo') «La primera fue la primera película que vi cuando llegué a España», recuerda la directora Lo que hicieron con esa historia y cómo marcó a toda una generación me parece tremendo. Sentí la obligación de guardar su esencia».
Los personajes de antaño siguen existiendo, pero el tiempo ha pasado. Ahora, los hijos de aquellos protagonistas se enfrentan a sus propias relaciones sentimentales, más abiertas, más complejas y -en muchos casos- más libres. «En las primeras películas hablaban del deseo y de los celos desde otra generación, la que rompió muchos muros para que las siguientes fuéramos más libre», explica López. «Ahora son ellos los que aprenden de sus hijos. El cambio da miedo, pero también enseña».
Mientras tanto, Pilar Castro y Ernesto Alterio, dos de los rostros icónicos de la saga, se reencuentran con sus personajes en un contexto completamente distinto: el de las relaciones en 2025. «Es distinto», afirma Alterio sin dudar cuando se le pregunta qué se siente al volver. «Han pasado más de veinte años desde la primera película. No es tan habitual poder reencontrarte con un personaje y explorar qué ha sido de él durante todo este tiempo. Ha sido un desafío ver cómo resuena hoy aquella propuesta, en un mundo tan diferente al de entonces».
El actor reflexiona sobre la oportunidad que supone revisitar una historia que marcó una época: «Me interesa mucho ver cómo conecta ahora con las nuevas generaciones. El mundo ha cambiado tanto, que también lo han hecho las formas de amar y de relacionarse». Para Pilar Castro, la experiencia ha tenido un componente muy emocional. «Ha sido una maravilla volver a hacer este musical tan referente, e introducir a nuestros hijos, otra generación, con sus propios conflictos. Hay un paralelismo increíble entre nuestras vidas y la evolución de los personajes. La primera historia estaba inspirada en nuestro grupo de amigos, en cómo nos relacionábamos. Ahora vemos cómo todo eso ha cambiado, como nosotros mismos».
Las nuevas formas de entender el amor
Uno de los ejes de la película es el papel del diálogo familiar en torno al sexo y las relaciones no monógamas. En un contexto en que el tema sigue siendo tabú en muchos hogares, López es clara: «Entre más diálogo tengamos con el sexo, más libres y más sanos vamos a estar. Poder hablar libremente y preguntarle a un padre nos hace más fuertes y nos mejora la salud mental. El diálogo siempre es la clave», dice la directora. «Vivimos tiempos complicados, y la comedia nos recuerda que escucharnos puede ser una forma de curarnos. Además, no todos viven en burbujas de libertad: yo soy mexicana, y sé que aún hay mucha gente muy tradicional, que no ha tenido oportunidad de abrirse. Si esta película logra que alguien escuche a su hijo, ya valió la pena».
«Trata de una manera muy consciente cómo los padres hablan con los hijos de sexo, algo que antes era un tabú y que ahora empieza a ser parte de las conversaciones familiares», comenta Pilar Castro. Sobre este tema, la actriz reflexiona: «No creo que mi hijo tenga que contarme todo lo que experimenta, pero sí me parece importante que hablemos de emociones más que de prácticas. Hoy los jóvenes tienen mucha más libertad, más claridad sobre su identidad, y eso es maravilloso. Se enamoran más de la persona que de si es hombre o mujer. Creo que eso está mucho mejor que en nuestra época. Y es un aprendizaje mutuo: de ellos hacia nosotros y de nosotros hacia ellos».
«Lo más importante hoy es la información», afirma Pilar Castro con convicción. «Ellos —los jóvenes— la tienen, y nosotros no la teníamos. Teníamos que descubrirlo todo como podíamos. Cuanta más información tienes, más sabes y más puedes elegir. Antes, en temas sexuales, todo era más oscuro. Las mujeres, por ejemplo, no sabíamos ni qué era el clítoris, y los hombres tampoco. Ahora eso está mucho más claro, y ya solo eso me parece un gran avance. Que las mujeres sepan lo que es, y que los hombres también».
Esa claridad, explica, no solo se refleja en lo sexual, sino también en la manera en que las nuevas generaciones se relacionan. Ernesto Alterio coincide: «Hay un avance evidente en cuanto al género, a la identidad sexual, pero también en lo que respecta a la salud mental. Los jóvenes tienen más información y más conciencia que la que teníamos nosotros. Pero eso es porque nosotros también abrimos camino».
Celos, comunicación y respeto
Las películas originales jugaban con los celos, los malentendidos y los triángulos amorosos como eje de su comedia. En esta nueva entrega, López asegura que esos temas no han desaparecido, pero han evolucionado. «Ahora hay nuevos problemas de comunicación», reflexiona. «Los celos siguen ahí, pero menos. La gente joven tiene menos juicios, se comunica mejor, puede decir 'quiero un poliamor' sin que eso sea un drama. No es poligamia, ni monogamia: es respeto. Cuando hay respeto, hay menos celos, sea cual sea tu tipo de relación», reclama la directora, y además, añade: «Yo soy mexicana, y sé que hay sitios mucho más cerrados. Ojalá puedan llegar a amar libremente, sin importar si es chico o chica, simplemente amar a la persona, con sentimiento y listo. Todavía hay que caminar mucho, pero poco a poco llegaremos».
Alterio recuerda que su generación fue la primera que pudo hablar abiertamente de terapia sin que se la asociara a la locura. «Nuestros padres lo tenían mucho más difícil. Cuando nosotros empezamos, aún no era algo común. Hoy, por suerte, hacer terapia es parte de cuidarse. Hemos avanzado, aunque todavía queda mucho camino por recorrer», señala. Pilar asiente y advierte que no hay que confiarse: «Hay señales de retroceso, una especie de intento de volver a poner vallas al campo. Hay que estar atentos para que no se pierda lo conseguido».
Ambos coinciden en que, más allá de su trasfondo emocional, Todos los lados de la cama mantiene la frescura y el espíritu lúdico que caracterizaron las anteriores entregas. «Tiene una energía muy guay, algo divertido que se transmite al público», añade Pilar con una sonrisa.Dos décadas después, Castro y Alterio vuelven a recordarnos que el amor —con sus contradicciones, aprendizajes y nuevas formas de vivirse— sigue siendo la mejor banda sonora posible.
La saga, en esencia, refleja las tensiones y las transformaciones de la sexualidad en la España contemporánea. Mientras que la primera película capturaba la efervesencia de una generación liberada de antiguos tabúes, la tercera entrega muestra cómo la libertad sexual, lejos de resolver los conflictos afectivos, coexiste con la incertidumbre emocional y las infidelidades. La revolución sexual del siglo XX modificó la percepción del deseo, el sexo, y las dinámicas de poder y conocimiento en las relaciones íntimas, especialmente para las mujeres, quienes comenzaron a explorar su propia sexualidad con mayor conciencia.
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