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Hollywood quiere llevar al cine «El guardián entre el centeno»

J. D. Salinger siempre se negó a vender sus derechos, pero la industria cinematográfica pretende adaptar la novela

Un Salinger crispado se irrita con el fotógrafo que le retrató en una de las escasísimas imágenes de su madurez - ABC
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Si J. D. Salinger levantara la cabeza no dejaría títere suelto con cabeza, tanto en su entorno más próximo como en Hollywood. Después de asistir a la exhibición de su correspondencia privada, al descubrimiento de manuscritos «inéditos» en el fondo de su cajón y a otros tantos esperpentos públicos de los que Salinger siempre renegó en vida, ahora Hollywood se dispone a desplegar sus garras sobre «El guardián entre el centeno».

Según publicaba el Daily Telegraph la pasada semana, ya hay algunos productores que consideran factible adquirir los derechos del libro, considerado el «Santo Grial» de los guiones, y una película podría estar en el horizonte de Hollywood. Pero lo cierto es que Salinger mantuvo siempre en vida una postura inalterable al respecto y, de hecho, sus editores estadounidenses han vuelto a insistir en que los derechos del libro no están en venta.

Frente a la postura de la editorial (y del propio Salinger, que en paz descanse... si es que alguna vez le dejan), Hollywood se apoya en el hecho de que el autor murió en un año (el presente 2010, pues cabe recordar que el escritor falleció a los 91 años el pasado 27 de enero) en el que el impuesto sobre patrimonio federal no era aplicable, por lo que sus derechos no podrían ser tasados por encima del 45% habitual. La perspectiva es, por tanto, bastante halagüeña para la industria fílmica, ya que el impuesto se aplicará casi con total seguridad con carácter retroactivo y los productores esperan que sus editores se apresuren a vender sus derechos para no tener que pagar.

La carta de la discordia

A las razones económicas se añade el hecho de la existencia de una supuesta carta que Salinger escribió en 1957 y en la que daba permiso para que los derechos del libro fueran vendidos, una vez él hubiese fallecido. En ella decía: «Es posible que los derechos se vedan algún día. Existe una posibilidad bastante factible de que no muera rico. Juego bastante con la posibilidad de dejar a mi esposa y a mi hija los derechos sin vender, como una especia de póliza de seguro».

Salinger tenía 32 años cuando «El guardián entre el centeno» se publicó en 1951. La historia que viene después es ya de sobra conocida, con el joven Holden Caulfield convertido en referente literario y vital de toda una generación y 65 millones de copias vendidas.

No son pocos los actores que, en algún momento de su carrera, han expresado el deseo de ser Holden Caulfield en la gran pantalla. En la lista figuran nombres como los de Marlon Brando, Jack Nicholson, Leonardo DiCaprio o Tobey Maguire... sin olvidar que Ethan Hawke llegó a reconocer que a los 16 años estaba convencido de que era Caulfield.

Durante su vida J. D. Salinger rechazó las ofertas de Sam Goldwyn, Billy Wilder y Jerry Lewis de adaptar la novela al cine, e incluso la proposición que Elia Kazan le hizo para hacer una versión en Broadway. Hasta Steven Spielberg y Harvey Weinstein obtuvieron un rotundo no como respuesta cuando llamaron a la puerta de Salinger.

Hasta la fecha, la única voz con entidad que se ha manifestado al respecto ha sido un portavoz de los editores quien, en declaraciones al diario inglés, afirmó que «no hay planes de vender los derechos del libro». No es por ser agoreros, pero dicha negativa significaría que Hollywood tendría que esperar casi un siglo hasta que los derechos de la novela quedaran libres y hacer realidad su sueño de ver los títulos de crédito de «El guardián entre el centeno».