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ENTREVISTA

«Fuimos demasiado amables con el fundador de Facebook»

David Fincher, director de «Seven» y «El club de la lucha» ha dado en el clavo con su última película, que de antemano se ha ganado el interés de 500 millones de personas. Y ni siquiera saben lo buena que es

David Fincher, en una imagen de archivo - REUTERS
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En un hotel de París, el equipo de «La red social» circula en todas direcciones por los pasillos, entre periodistas, personal de Sony y un tipo con un turbante descomunal. Al fondo aparecen Justin Timberlake y Jesse Eisenberg, quien da vida a Mark Zuckerberg, el multimillonario más joven del planeta. Poco después se deja ver Aaron Sorkin, legendario guionista que ya fue capaz de novelar lo que se cuece en el ala oeste de la Casa Blanca.

El libreto de «la película de Facebook», irónica parábola sobre cómo un inadaptado social pudo crear una herramienta de comunicación de masas, tiene más de 160 páginas. Desde Mankiewicz, nadie había metido tantas líneas de diálogo juntas. Para evitar la habitual «paridad», un minuto de película por página, David Fincher se hartó de repetir una orden casi única: «Más deprisa». La primera escena se rodó 99 veces. Al final, el espectador ve dos horas justas. Por fin se abre la puerta que da acceso a Fincher. Como director con perilla, su aspecto parece medido al milímetro. Desde su sofá, observa como pensando: yo sé que tú sabes que yo sé que me consideras una persona inteligente. Empieza la partida de póquer.

—La película puede ser vista como el retrato de un cretino, aunque puede que usted se haya sentido identificado con él como antiguo...

—¿Como antiguo cretino?

—…como antiguo niño prodigio.

—No creo que sea un cretino. A muchas personas les gusta, cuando ven una película, que les expliquen si el personaje es bueno o malo. Yo no hago películas fáciles para esa clase de gente. Mark Zuckenberg es una persona real. Puede ser mezquino y puede ser muy inteligente, o muy estúpido. A mí me parece muy especial. Yo encuentro un agujero en la noción binaria de la realidad. Para mí todo es gris.

—¿En algún momento se sintió preocupado por la reacción de Zuckenberg?

—No.

—Puede ser un enemigo muy poderoso.

—Esta es una historia sobre una disputa legal, no sobre su vida, sino sobre cómo se fundó Facebook y sus consecuencias. Es muy propio de Hollywood hacer una biografía sobre alguien y mostrar cómo cualquier detalle de su infancia explica su comportamiento posterior. Es un defecto muy americano.

—Como experto en la materia y si es verdad que no hay mala publicidad, ¿puede ser «La red social» el mayor anuncio jamás filmado? ¿Es beneficioso para Facebook?

—Creo que podría serlo. Habla bien de una empresa que crea empleo. El maldito Tony Montana era un héroe en «Scarface», Charles Foster Kane, Travis Bickle —Robert de Niro en «Taxi driver»—, Hannibal Lecter, Tony Soprano... La gente piensa en ellos sin cuestionar su moralidad. Son algunos de los ciudadanos más conocidos de América, personajes de su cine. A todas las gilipolleces que se han dicho sobre cómo es el retrato de Zuckerberg y su es justo o no, yo les digo: de una manera extraña fuimos demasiado amables con él.

—¿Se puede triunfar sin dejar cadáveres por el camino?

—A lo largo de una carrera, hay gente que te resulta útil. Cuando empiezas cualquier cosa, en la industria del vídeo, rodando anuncios o películas, conoces a un montón de gente con la que estableces relaciones de simbiosis. Entonces tú avanzas y empiezas a darte cuenta de que a algunas no las necesitas más. Tú no escribes tu destino, él te encuentra. ¿Significa que soy una mala persona porque dejé que se marcharan de mi vida? No, solo significa que ha habido una evolución. Así es la vida. Al hacer la película lo único que podemos hacer es tratar de ser justos con todos los participantes en este litigio y con lo que representan. No es un retrato de gente que no me gusta. Si hubiera tenido esa intención probablemente no la habría hecho.

—¿Qué límites se plantearon usted y Sorkin? ¿Qué dejaron fuera?

—Sobre todo muchos de los mensajes electrónicos que Zuckerberg escribió sobre los gemelos Winklevoss. El problema de utilizar todo el material era que habría proporcionado un retrato más injusto. Durante la investigación, la gente se acercaba a menudo para decirme: ¿has visto este maldito e-mail? Algunos eran muy sarcásticos, pero es realmente duro juzgar esta forma de comunicación, entender los matices.

—¿En algún momento se plantearon el debate entre hacer una película más respetuosa con los hechos reales pero más aburrida?

—Si alguien nos rodara ahora mismo, podría poner la cámara a un lado y mostrarnos por igual, o podría poner la cámara detrás de tu hombro y sacarme hablando. Entonces podría cortar a otro plano rodado desde detrás de mi hombro y enfocarte a ti escuchando, con la mano en la barbilla, como alguien interesado en lo que digo. La mera naturaleza de la gramática visual podría condicionar el significado de las imágenes. Yo podría ser retratado como alguien seguro de lo que digo o como alguien a la defensiva. En resumen: la objetividad no existe.