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La vuelta al mundo de Julia Roberts

Al festival le ha cogido una especie de parálisis con la llegada de la única actriz actual con las cinco puntas de las estrellas de antes

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Al Festival le ha cogido una especie de parálisis con la llegada aquí de Julia Roberts, tal vez la única actriz actual con las cinco puntas de las estrellas de antes, cuya vida desconcertante, confusa y misteriosa le solía poner marco a una obra de similares características.

Julia Roberts recibe el Premio Donostia por esa mezcla de vida y obra desconcertantes, y al tiempo presenta su última película, «Come, reza, ama», en la que comparte un pequeño esquinazo con un también desconcertante Javier Bardem.

«Come, reza, ama» es algo así como un elogio al primer plano de Julia Roberts, pues la pantalla se llena de sus llantos, sus risas, sus dientes y su gesto de Escarlata O’Hara pero con corazón. El director, Ryan Murphy, se ha puesto muy lacavianamente al servicio de la dama, que recorre el mundo detrás de sí misma, buscándose, hasta que muchos kilómetros y minutos después encuentra a Javier Bardem haciéndose el brasileño.

A Bardem, que es un magnífico actor, no se le da tan bien como a Richard Gere manejar su propio contraplano frente a esta «pretty woman», y da la impresión de que su trozo de tarta se le atraganta casi antes de empezar a comérsela. Julia Roberts mira a Bardem (o sea, a la cámara, a usted) y suena una música como de los Carpenters; pero Bardem mira a Julia Roberts y uno teme que se haya cambiado de película… casi, casi como si fuera a darle con la bombona de gas de Anton Chigurh.

La historia y los tópicos

La historia es el desconsuelo de una mujer instalada, neoyorquina y escritora al darse cuenta de que su matrimonio y su vidilla son la antesala de una auténtica porquería. Y va a buscarse entre la comida italiana, entre los rezos y las meditaciones hindúes y entre el amor en los rincones exóticos de Bali. La más cromática, entretenida y nutritiva es la parte italiana, donde Julia Roberts se pone la botas de hermosos planos ante la eternidad romana, como echándole un pulso a Audrey Hepburn, pero su siguiente tramo meditabundo en la India entra de lleno en el mundo del tópico, del que ya no saldrá. Tal vez la hubiera podido sacar a trompicones del tópico un buen ladrido de Bardem o la propia bombona de gas…

«Come, reza, ama» se queda en el perfecto ejemplo de película bien filmada, en la que si a alguien le sorprende algún plano, algún encuadre, algún movimiento, le dan un premio a la salida... Lee mañana la crónica completa en ABC.