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Crítica de Viudas: Atraco perfecto, y de género

«La acción ocupa justo el espacio que debe ocupar y cumple la función de definir, más en los preparativos que en el golpe propiamente dicho, el carácter de sus ejecutores»

Las protagonistas de Viudas preparan el golpe
Las protagonistas de Viudas preparan el golpe
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Cinco años después de «Doce años de esclavitud», Steve McQueen regresa con una película que lo tiene casi todo para ser tan perfecta como el atraco que describe. Es una impecable pieza de género, con el empaque del buen cine de acción americano, pero sin sus excesos habituales: no hay persecuciones eternas por la ciudad, se queman tres coches todo lo más y, lo mejor de todo, el atraco no se plantea como una misión imposible contra una fortaleza inexpugnable. Así, la acción ocupa justo el espacio que debe ocupar y cumple la función de definir, más en los preparativos que en el golpe propiamente dicho, el carácter de sus ejecutores.

El que sean mujeres todas ellas, viudas súbitas forzadas a robar para pagar –al crimen organizado, nada menos: un pago inapelable- una deuda contraida por sus difuntos y delincuentes maridos, es sólo una de las guindas de este pastel… y lo convierte en una película de género en otro sentido bastante irónico, al «feminizar» un tipo de cine esencialmente masculino.

Otra guinda es su también impecable pero desoladora ecuación política. Un temprano encuentro entre dos candidatos revela que el puesto de concejal de un distrito popular de Chicago se juega entre un «heredero» de una familia de corruptos blancos al 3% de toda la vida, y un populista que habla por la comunidad negra, para poder desangrarla mejor: la crudeza de todos los diálogos de ambos politicastros parece salida de una cinta de villarejo.

Pero el triunfo final es humano y pertenece a los actores, mejor dicho, a las actrices. Liam Neeson es el armario de siempre, Daniel Kaluuya está letal y Colin Farrell consigue no estar fatal; y Robert Duvall, claro está más allá del bien y del mal. Pero la película pertenece a Viola Davis que proyecta una mezcla de dignidad y cabreo que evoca a Nina Simone, y a las demás chicas con las que da el golpe. Spike Lee hizo en «Chiraq» su película sobre la violencia estructural de Chicago pero McQueen, siendo inglés, le supera aquí.