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Crítica de «Vengadores: Endgame»: Hasta el corazón del universo Marvel

Hay que ponerse en «modo Vengadores», que es distinto, obviamente, al «modo Bergman», por poner un caso, aunque conviene relajarse lo justo y estar preparado para toda la profundidad, complejidad de sentimientos y manejo y comprensión de las interioridades del individuo y del mundo que subyacen en esta última entrega

Tony Stark fue uno de los principales protagonistas de los tráilers de «Vengadores: Endgame»
Tony Stark fue uno de los principales protagonistas de los tráilers de «Vengadores: Endgame»
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Hay que ponerse en «modo Vengadores», que es distinto, obviamente, al «modo Bergman», por poner un caso, aunque conviene relajarse lo justo y estar preparado para toda la profundidad, complejidad de sentimientos y manejo y comprensión de las interioridades del individuo y del mundo que subyacen en esta última entrega cuya espectacularidad y grandeza de epidermis no oculta la riqueza de su contenido, la elaborada matización de las relaciones personales, sociales y morales que sugieren un universo tan grande y variado como pequeño e íntimo. Continuación y final de la anterior, «Vengadores: Infinity War», que acababa mal, con Thanos, el villano con mentón de escroto, con el poder absoluto y la Galaxia medio muerta.

Sobre todo lo que va a ocurrir durante las tres horas largas y brevísimas que dura, correremos un tupido velo aunque se deja el hueco de una esquinita para ver lo imprescindible, o lo presumible: una trama compleja que requiere devolver de la dispersión y la depresión, o incluso de la muerte, a los superhéroes para apretar el botón de la moviola y ver la repetición de la jugada. Los directores, de nuevo Anthony y Joe Russo, construyen el relato con el material del estado de ánimo de las despedidas, con el polvillo de nostalgia entre los que están y los que no están, lo cual produce en el relato (o en la percepción del relato) esos efluvios melancólicos del encuentro, la comprensión, la culpa y ese concepto tan hawksiano de un trabajo por hacer.

Las grandes sorpresas no están en las escenas de acción, tan espectaculares, llamativas y divertidas como se puede prever, sino en la dramática reconstrucción de los personajes tras el naufragio. Es asombroso el reajuste de personalidad y físico de superhéroes como Hulk o Thor, en los que los brotes de humor tragicómico redondean la aventura; o el alcance sentimental que adquieren Tony Stark, el Capitán América, la Viuda Negra, Ojo de Halcón o Nébula… Los diálogos, las bromas y los guiños son en algunos momentos tan brillantes que relucen más que los fogonazos de la acción, también los puntos de conexión con nuestro mundo (¡las mujeres!) que trascienden el universo Marvel. Hay tanto que ver en ella, que definitivamente sabe a poco, como supongo que le pasa a este comentario.