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Crítica de «Spider Man: Lejos de casa»: Los viajes escolares

Este Spider-Man es más producto de Tony Stark que de la picadura de una araña radiactiva, y conviene saberse los efectos de la lucha entre los Vengadores y el villano Thanos

Tom Holland como Spider-Man
Tom Holland como Spider-Man
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El director Jon Watts y el actor Tom Holland le dan aquí ya la puntilla al viejo Spider-Man y modelan uno totalmente nuevo y colegial, nacido en 2017 en «Homecoming», y educado y adiestrado junto a los Vengadores en «Infinity War» y «Endgame», películas que son realmente las que preceden y le dan orientación a este «Lejos de casa». O dicho de otro modo, este Spider-Man es más producto de Tony Stark que de la picadura de una araña radiactiva, y conviene saberse los efectos de la lucha entre los Vengadores y el villano Thanos, ese lapsus de cinco años, para entender parte del intríngulis de esta aventura que es más de Peter Parker que de Spider-Man. Un Peter escolar, adolescente, de vacaciones por Europa con sus compañeros de clase y con ese doble trabajo de enamorar a MJ y de darle esquinazo a las impertinentes exigencias de Nick Furia.

Todo es búsqueda, empeño, inquietudes y dilema en este jovencito que parece el portador del anillo, sin un villano claro enfrente y con las dudas de si es un digno heredero de Stark y del emblema de los Vengadores, diezmados tras sus últimas batallas. Jon Watts consigue que la crónica viajera por Europa, las angustias de Peter Parker por ser y no ser Spider-Man y los líos escolares y sentimentales con sus compañeros tengan más empaque, interés y gracia que la propia tarea del superhéroe para salvar de nuevo al mundo.

De todos modos, no deja de ser una película Marvel y tiene que hacer los deberes en ese sentido, y esas tareas propias de superhéroes las comparte el cuitado Parker con Mysterio, que interpreta con su mentón fariseo Jake Gyllenhaal, nacido para cualquier traje. Esta parte visual, intensa y enrevesada se acopla a la perfección a la otra, la juvenil, divertida y apasionada de una comedia de instituto. Y divertirse con todo esto no es una obligación, pero sí sumamente fácil.