Es Noticia

Crítica Liga de la Justicia: No se puede sobrevivir sin Superman

Esta Liga de la Justicia se crea, precisamente, para velar por la fragilidad de un mundo en el que ya no está Superman y cuya ausencia llama a todas las fuerzas del mal

Fotograma de «Liga de la Justicia»
Fotograma de «Liga de la Justicia»
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Uno no puede ya quedarse al margen de los superhéroes de su generación y época, que vienen a ser como el antídoto de nuestros males. Así lo entendió Nolan en su filosófica trilogía de Batman, y así se entiende en la obsesión de Zack Snyder por Superman como metáfora del bien, la protección, la fuerza y la legalidad inviolable. Esta Liga de la Justicia se crea, precisamente, para velar por la fragilidad de un mundo en el que ya no está Superman y cuya ausencia llama a todas las fuerzas del mal, que aquí son seres del Averno con su Lucifer interestelar, pero que cada cual le puede poner nombre y apellidos.

Los «malos» tienen poco interés, ni físico ni intelectual, en el argumento (un error que le impide ser grande, pero no entretenido), y en cambio el equipo protagonista es fabuloso: a Batman ya lo conocemos en su versión sosa de Ben Affleck, y a Wonder Woman, también, en el cuerpo milagroso de Gal Gadot, que a «buena» es difícil ganarle; el chulesco Aquaman, el discreto Ciborg y luego está la sorpresa de la película, el llamado Flash (el actor Ezra Miller y su jeta de haberse comido la miel del panal), un tipo tan rápido que vuelve antes de ir, y con un sentido del humor que unido a esa velocidad del rayo recuerda a los soliloquios del parlamentario Rufián. Las peleas son espectaculares y vistosas; las chácharas, en general, no, aunque la película encuentra su sentido, más hormonal que cinematográfico, en esa esperanza que todos depositamos, vulgo, héroes y superhéroes, en la figura de Superman, que siempre da donde debe, en el momento preciso y con más fuerza que nadie. Habrá quien piense que con Wonder Woman tiene ya de sobras, pero no, Zack Snyder nos dice que sin Superman no somos nada.