Es Noticia
Antonio WeinrichterAntonio Weinrichter

Crítica de «Un héroe singular»: Las vacas tristes

No llega a ser un thriller ni tampoco se queda en lo bucólico

Imagen de la película «Un héroe singular»
Imagen de la película «Un héroe singular»
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Es conocida la facilidad que tienen los franceses para ambientar sus películas en «la campagne», que el cine español parece reservar para tramas de guerra civil y postrimerías, o para historias de refugio y aislamiento. En Francia el campo parece algo más actualizado y hasta moderno, no es un espacio opresivo y tampoco el simple negativo del mundo urbano. Esta película, que se llama «Petit paysan», parece que empieza siguiendo ese modelo casi complaciente; pero enseguida se desvía de tan verdes praderas y se convierte en algo más siniestro.

El protagonista, y esta es una de esas películas del cuerpo que no se despega del de su titular, que encarna superlativamente Swann Arlaud, lleva una vaquería a la que dedica todos sus desvelos cotidianos, que se nos muestran de manera minuciosa. Hasta que una de sus vacas enferma y luego quizá una segunda, y se enfrenta entonces a la terrible posibilidad de que una epidemia como la de las famosas vacas locas acabe con el negocio y le obligue a sacrificarlas. Lo que ocurre a partir de ese punto no llega a ser un thriller ni tampoco se queda en lo bucólico; simplemente lleva al extremo una cierta lógica de la supervivencia sin que llegue a parecerme nunca demasiado interesante. O será que uno es muy urbano.