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Crítica de «El Gordo y el Flaco»: La tristeza detrás del «gag»

John C. Reilly y Steve Coogan hacen no solo un maravilloso trabajo físico y químico, sino que además explican con enorme precisión el interior, el serte fiel y respetarte, de esos dos magníficos personajes

Imagen de «El Gordo y el Flaco»
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Stan Laurel y Oliver Hardy iban por ese orden en sus nombres reales de pareja cómica, pero curiosamente lo intercambiaban en sus papeles de la pantalla, el Gordo (Hardy primero) y el Flaco (Laurel después), tal vez con el propósito de equilibrar sus «pesos». Juntos formaron uno de los matrimonios más sólidos del cine mudo, en la riqueza del «slapstick» y luego ya en las dificultades del sonoro, en la salud de la juventud y en la enfermedad de sus últimos años, y prácticamente hasta en el que la muerte nos separe… La empresa de hacer ahora una película sobre ellos contiene en el interior un disuasorio veneno (encontrar dos actores que estén a la altura y grosor de ellos), y para el que afortunadamente el director, Jon S. Baird, encuentra el perfecto antídoto: John C. Reilly y Steve Coogan, que hacen no solo un maravilloso trabajo físico y químico, sino que además explican con enorme precisión el interior, el serte fiel y respetarte, de esos dos magníficos personajes.

La película se centra biográficamente en la gira que hicieron, ya en las penúltimas ambos por diversas causas, por el Reino Unido, y en los desvelos profesionales y personales durante sus años más complicados, y los recrea en escena con algunos números fantásticos que explican su pegada cómica y en la intimidad conmovedora y triste de sus rutinas emocionales y de la profunda amistad y dependencia que tenían entre sí. No hay en la construcción de ellos el menor atisbo de caricatura, sino más bien gotas de nostalgia y de vistazo a otras épocas del cine (la relación de Stan Laurel con el productor Hal Roach está narrada con tanta sencillez como rotundidad), aunque sí se permite el director unas gotas de parodia en los personajes de las esposas (Shirley Henderson y Nina Arianda), otra inesperada pareja cómica.