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Crítica de «El fotógrafo de Mauthausen»: Salvar los negativos del horror

La directora Mar Targarona pone en escena un guion basado en la historia real de Francesc Boix, un joven republicano español capturado en Francia por las tropas alemanas y llevado al campo de concentración de Mauthausen

Mario Casas revive la historia de Francesc Boix
Mario Casas revive la historia de Francesc Boix - ABC
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La directora Mar Targarona pone en escena un guion de Rober Danès y Alfred Pérez-Fargas basado en la historia real de Francesc Boix, un joven republicano español capturado en Francia por las tropas alemanas y llevado al campo de concentración de Mauthausen. La película nos presenta al personaje ya como un preso allí, detrás de una voz en «off» y de una cámara fotográfica, que era la ocupación que le permitió sobrevivir y capturar las imágenes de un horror que en tantas ocasiones nos ha mostrado el cine. La carne del personaje la aporta, con menos kilos de su habitual, el actor Mario Casas, que ha afrontado el esfuerzo de quitárselos de encima junto a algunos otros detalles de la imagen que las películas habían forjado de él. Su trabajo aquí se merece el elogio, por encima de la queja por cuestiones de voz (en «off») y de profundidad del personaje.

Mar Targarona apuesta por una narración fluida, «fácil», que deambula por el centro de la tragedia sin pisar las líneas de lo extremo y que aprovecha los recursos de una intriga para mantener el interés dramático: hay que escamotear los negativos, las pruebas, que certifican los crímenes cometidos allí y que los nazis pretenden destruir cuando sospechan que van a perder la guerra. Es una decisión válida («peliculear» la historia) pero que le impide profundizar en la auténtica tragedia y, en cierto modo, en la emoción, o conmoción, que sí han logrado otras obras en ese mismo territorio, tiempo y contexto. No puede ser un reproche, pero en ningún momento dejas de ver una película. Y solo puede ser una impresión, pero se puede sospechar que el testimonio fotográfico de Boix es más impactante, más espantoso y atroz que la obra de Targarona. Aunque se puede añadir que el tono austero, el clima frío y la ambientación de la historia guardan en su interior algunas sorpresas más allá de situaciones de manual y ya vistas o personajes sueltos (¿Macarena Gómez?), como la presencia española derrotada y víctima en los estercoleros de esa guerra y esos campos.