ES NOTICIA EN ABC

Crítica de «Conociendo a Astrid»: Hasta que llegó Pippi Calzaslargas

«La directora reúne delicadeza, aspereza y una primorosa ambientación para envolver su historia, y el resto lo pone la actriz Alba August»

Escena de «Conociendo a Astrid»
Escena de «Conociendo a Astrid»
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

La película arranca sobre la espalda de una anciana que se regodea en la lectura de unas cartas con dibujos infantiles y palabras de agradecimiento; es la escritora Astrid Lindgren, reconocida mundialmente por el personaje de Pippi Calzaslargas. Se prevé fácilmente que la narración forzará un inmediato «flashback» para contarnos su historia, pero la previsión no se dirige al lugar presumible, a los pormenores de la creación de tan polémico personaje, una niña pelirroja, libérrima y que sacudió todas las normas educativas y tradicionales del mundo adulto, sino a la adolescencia de la escritora y su dramática vida sentimental y artística justo hasta el momento en que el equilibrio y el éxito le llega.

Un biopic a medias que se ocupa de su época embarrada (frustraciones familiares y amorosas, renuncias brutales, maternidad…) y en la que moldeó una personalidad sufriente, radical y feminista que en cierto modo anida en el espíritu rebelde de su posterior personaje… La directora, Pernille Fischer Christensen, reúne delicadeza, aspereza y una primorosa ambientación para envolver su historia, y el resto lo pone la actriz Alba August (hija de Bille y Pernilla August), que compone una figura muy cercana y fascinante con puntadas de encanto, ingenuidad, determinación y arriesgada ferocidad. El embotellado, plástico y convencional, tiene, sin embargo, la osadía de narrar a Astrid Lindgren sin entrar a saco en su estancia principal (donde habita Pippi Calzaslargas), sino quedándose en la puerta con las sutiles sugerencias de los cómos y los porqués.