ES NOTICIA EN ABC

Crítica de «La ceniza es el blanco más puro»: Melodrama agónico en naturaleza muerta

La película es hermosa, violenta, tormentosa, aunque no hunde sus uñas en su carne melodramática

Fotograma de «La ceniza es el blanco más puro»
Fotograma de «La ceniza es el blanco más puro»
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

La mirada del director chino Jia Zhang Ke y la capacidad de sugerencia de su cine han hipnotizado durante estas dos últimas décadas a directores y críticos de esta parte del mundo, desde que ganara el León de Oro en Venecia con «Naturaleza muerta».

En su última película recopila todo el peso metafórico de sus primeros filmes, en los que la composición del paisaje y la descomposición de la sociedad china conseguían una rima perfecta, junto al viraje a los tonos del melodrama con incrustaciones de tragedia de sus últimas obras, como «Más allá de las montañas» o «Un toque de violencia», y lo satura todo de un romanticismo difícil de clasificar.

Aquí narra una pasional historia entre los cambios sociológicos de una China en tromba, la de una mujer entregada por completo a un hombre, un mafiosillo local, por el que hace los sacrificios más grandes. Con una estructura capitular, en la que cambia el estilo y temblor de la cámara, sigue muy de cerca la relación entre ellos y la atmósfera cambiante de sus emociones e intereses, que funcionan en perfecta sintonía con las mudanzas éticas, económicas y sociales de su gigantesco país. La película es hermosa, violenta, tormentosa, aunque no hunde sus uñas en su carne melodramática. Y ofrece una interpretación sublime de su actriz y esposa, Zhao Tao, impresionante en todos los sentidos, y que clava a un personaje amargo aunque trufado de dulce ironía y brotes de sentido del humor.