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Oti Rodríguez MarchanteOti Rodríguez Marchante

Crítica de «It: Capítulo 2»: Payasadas y traumas

«¿Terror? Pues, francamente, un par de respingones y alguno más de asquerosidad y sangruza»

Pennywise en It: Capítulo 2
Pennywise en It: Capítulo 2
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A los amantes del cine de terror y ciencia ficción se les pusieron los ojos en blanco con la primera película sobre la novela de Stephen King, y fue material de estudio psicológico la baba colgante y la dentadura digna de mejor ortodoncia de ese infernal payaso llamado Pennywise. La cosa acabó bien, o sea, que no acabó realmente, pues dos años después (veintisiete en el calendario de dentro de la película), vuelve con la misma mala baba y los dientes más afilados, para dar cuenta de aquellos niños del Club de los Perdedores que ahora son maromos de casi cuarenta y tan «perdedores» como entonces.

Lo primero que se puede decir de este Capítulo 2 es que es interminable, que se va a las casi tres horas para exprimir las relaciones de los personajes entre ellos y con aquellos niños traumatizados; en realidad, podría pasar por un tratado de psicología y por un curso de los resortes de la memoria. La estructura del guion es de manual: un prólogo prometedor, una presentación de los personajes que protagonizarán la historia, su reunión y la posterior revisión, uno por uno, de sus traumas, miedos y recolocación de su personaje de infantil a adulto, y cada uno de ellos ha de pasar por su personal infierno frente al Payaso…

Las escenas de terror y de sustos están salpicadas de tal modo que no te acabes de sumir en el aburrimiento, y aunque resulten repetitivas, son eficaces: entre el ruido y la música, y entre los diversos engendros y quimeras que van apareciendo, uno se mantiene alerta, pero no son, en el fondo, más que subterfugios habituales del género y que te llevan a empujones hasta el final. ¿La historia?, pues tiene tantos agujeros que no es difícil acabar cayéndose en alguno de ellos… ¿Los personajes?..., pues, en fin, señores mayores que tuvieron un trauma de niños… ¿Los actores?, pues aquellos actores niños son ahora actores famosos, con Chastain y McAvoy a la cabeza, y con el mismo Bill Skarsgard de Payaso… ¿Terror?, pues, francamente, un par de respingones y alguno más de asquerosidad y sangruza. Resultado: ahí queda «it».