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Crítica de El Cairo confidencial: Muerte en un río demasiado largo

La historia no sorprendería tanto si estuviera situada en cualquier ciudad de nuestro entorno: un detective corrupto investiga un crimen ocurrido en un hotel de lujo

Fares Fares protagoniza «El Cairo confidencial»
Fares Fares protagoniza «El Cairo confidencial» - ABC
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Esta coproducción enarbola la bandera sueca, pero es un thriller egipcio teñido de denuncia en el que Talik Sareh demuestra gran valentía y un profundo conocimiento de las zonas oscuras de su país de origen. La historia no sorprendería tanto si estuviera situada en cualquier ciudad de nuestro entorno: un detective corrupto investiga un crimen ocurrido en un hotel de lujo (el Hilton del Nilo, que da título a la cinta en la versión original). El espectador asiste por tanto a la investigación, que destapa una red completa de corruptelas. Tirar así de la manta en un país poco permisivo hacia la libertad de prensa (Saleh también es periodista) es tan poco usual que, de entrada, la propuesta sorprende y agrada.

No es casualidad que un buen puñado de festivales y la mayoría de los críticos alaben la cinta sin apenas reparos. De Sundance a Valladolid (incluso recibió un Cesar francés como mejor película extranjera), casi todos han caído rendidos ante este filme, que sin embargo incurre en varios pecados –estrictamente narrativos– que nada tienen que ver con la bondad de sus propósitos.

El cuerpo central de la película pierde tensión de una manera preocupante, nada que no arreglaran unas buenas tijeras, y tanto el guión como la realización son toscos, más preocupados por pintar un cuadro que por poner en marcha una historia. Los actores, eso sí, resultan creíbles. La pregunta es: si la película fuera estadounidense, francesa o española, ¿atraparía nuestra atención? Con algunos no lo consigue, independientemente de su denominación de origen.