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Crítica de «Men in Black: International»: Mismo traje en otros maniquís

Acaso se pueda destacar con algo de asombro el toque que le aporta Chris Hemsworth a su personaje, que da la impresión de que se estuviera entrenando para encarnar al nuevo James Bond

Tessa Thompson y Chris Hemsworth
Tessa Thompson y Chris Hemsworth
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La cuarta película de la serie sobre el cómic de Lowell Cunningham llega con la evidente intención lampedusiana de cambiar unas cuantas cosas para que todo siga igual (o peor, consideraran algunos). No es tan vistoso el cambio de director, las tres anteriores las firmaba Barry Sonnenfeld y ésta F. Gary Gray, experto en cine rápido y furioso, y sí lo es el cambio de su primera línea de batalla actoral: la ausencia de Will Smith y Tommy Lee Jones se cubre con Chris Hemsworth, Liam Neeson y la estupenda Tessa Thompson. La simpática enormidad de Hemsworth y la notable química de Thompson son sin duda lo que mejor funciona de estos hombres y mujeres de negro.

En cierto modo, todo sigue igual en el armatoste que lleva el sello de Spielberg, aunque el guion de Arthur Marcum y Matt Holloway no le aporte mayores sorpresas ni hallazgos a esta ingeniosa historia que se desarrolla en la Cara B de nuestro mundo, una Tierra repleta de alienígenas que son controlados por ese equipo de protectores con traje y corbata. Acaso se pueda destacar con algo de asombro el toque que le aporta Chris Hemsworth a su personaje, que da la impresión de que se estuviera entrenando para encarnar al nuevo James Bond, y algún que otro animalillo surgido del ordenador, como el peón al servicio de Su Majestad, que tiene cierto ingenio en su diseño y en su texto.

El espectáculo funciona, con grandes dosis de acción, un sentido del humor a veces sin refinar, con la habitual dialéctica entre agente veterano y novata competente y con la Torre Eiffel apuntando a la galaxia. Y lo cierto es que no hay nada que reprocharle, como si al final de esta entrega sus protagonistas hubieran utilizado el neuralizador (el aparato que borra la memoria de los testigos) contra los espectadores y se vuelvan a casa tan contentos.