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Las críticas de los estrenos de la semana

Nuestro críticos te desvelan las claves de la cartelera

«Agnosia» - ABC
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Los actores españoles Emma Suárez y Eduardo Noriega compiten en la cartelera española con Naomi Watts, quien protagoniza un apasionado thriller inspirado en la vida de la agente secreta Valerie Plame, una apuesta por la acción que se completan con las temeridades de Jackass en 3D.

«Salidos de cuentas»

POR E. RODRÍGUEZ MARCHANTE

El escaparate a la calle de esta película no deja lugar a dudas: comedia, y gamberra, y gruesa, y tan movida, ruidosa y amenazante como el cascabel de una víbora. El director, Todd Phillips, y uno de sus protagonistas, Zach Gailfianakis, eran el solomillo del equipo de «Resacón en Las Vegas»..., aunque hubiera bastado decir, para empaquetarla, que el personaje sensato y equilibrado lo interpreta Robert Downey Jr., tan gran actor como persona desparramada.

«Señora de»

POR E. RODRÍGUEZ MARCHANTE

Hace ya la eternidad de una década que adelantamos a Kubrick y a su visión del futuro en «2001», pero también hace apenas el instante de medio siglo en el que una mujer jamás llegaba a la edad adulta, o al menos, a los deberes y derechos que tal cosa conlleva. Todo el mundo conoce la grisura del retrato, pues la abuela, la tía o incluso la propia madre se lo ha puesto alguna vez ante sus narices: ser mujer en la España de casi todo el siglo pasado (y no se habla de otros países ni de anteriores siglos) era, más que una aventura, un incidente que se resumía, en el mejor de los casos, en los tres puntos suspensivos que iban detrás de las palabras «señora de».

«Agnosia»

POR JAVIER CORTIJO

No ha tenido mucha puntería Telecinco Cinema al estrenar esta película en pleno apogeo del «thriller patrio a la virulé» capitaneado por «Los ojos de Julia», aunque donde cabe una piel de gallinita ciega en taquilla bien pueden entrar dos. Sobre todo porque «Agnosia» (consultar diccionario médico) reposa igual y exclusivamente sobre los delicados hombros de una actriz de angora y cuarzo como Bárbara Goenaga, entregada en cuerpo y alma al retrato de una dama aquejada de una extraña enfermedad que le hace percibir las figuras humanas al estilo Francis Bacon. Eugenio Mira (apropiado apellido) se pierde en la brillante arboleda «ambientadora» de la Barcelona de comienzos del siglo XX y descuida una historia romántico-industrial que chirría más que las risas enlatadas de «Museo Coconut», sazonada encima por un atrezzo la mar de osado (esos crespones de colorines, esas capuchas macarrónicas, ese mostacho del pobre Noriega). Borrosa, farragosa, fallida.

«Jackass 3D»

POR JOSÉ MANUEL CUÉLLAR

Es cierto, la gente está muy mal, y se dice en la calle, en la pescadería, en los taxis y en los bares: que estamos muy tarados, pero lo dice gente que no han visto a estos, que son algo especial. No es que estén tarados, es que están peor. No es el asunto de machacarse los cataplines y partirse el trasero porque se los dejen diminutos a fuerza de patadas, bolazos y demás, sino porque además lo han metido todo en 3D para que la mierda, los sudores y todas las guarrerías que hacen (que son tan asquerosas que tienen al pobre cámara vomitando cada dos por tres) te inunde por todas partes. Como tienen su público, con una azotea tan agujereada como ellos, lograrán un taquillazo y todos se partirán la caja con sus chorradas pero, la verdad, la única verdad, es que somos una especie fallida, muy fallida...

«La mosquitera»

POR E. RODRÍGUEZ MARCHANTE

Una pareja, una casa, una familia…, por ahí entramos al cuenco de esta película que ya nos avisa con su título de una impresión, de una precaución , de una tela protectora. Emma Suárez y Eduard Fernández se hacen de inmediato con el control de mandos y con las riendas de la trama; comienza una narración falsamente sedosa de unos sucesos volcánicos en los que crepitan las palabras amor y comunicación. Amor a la vida, a los animales, al orden, a la libertad, a los mayores y a los menores…, pero la seda se va arrugando y las circunstancias se retuercen, se atornillan, se vuelven amenazantes y sórdidas. El director, Agustí Vila, no duda en afilar la trama hasta convertir lo que se presentía “normal” en algo incisivo, tajante, en un catálogo de “anormalidades” que le cambian sobre la marcha la dirección o el sentido a la película. Probablemente, la sustancia dramática de “La mosquitera” pretenda alertarnos de lo estéril que resulta aislarse de los problemas y las agresiones externas, que penetran por huecos que ni siquiera habíamos dejado, pero lo más interesante no es tanto lo que dice o sugiere, sino lo que provoca: un cerezal de momentos incómodos, que mantienen al espectador en una alerta casi de “thriller”, aunque lo que se espere o tema no sea tanto la cuchillada como el desgarro y la fatalidad. Lo curioso es cómo logra mantener el director una sensación de blancura entre tanta negrura, y que apuntes como el maltrato, el abuso, el abandono, el acoso o la opresión no adquieran la categoría del tópico, sino que resulten sencillamente dolorosos, momentáneos, soportables…, como un grano, como la picadura de un mosquito que se haya colado en la mosquitera. Todos los personajes son buenos, humanos, comprensibles… Y todos los actores, también. Lo fácil que comunican la incomunicación rostros como los de Emma Suárez y Eduard Fernández.