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Pasmo Sexual

Dirección: Jo Sol. País: España. Año: 2010. Duración: 81 minutos. Actores: Lazlo Pearlman, Veronika Arauzo, Jango Edwards, Lydia Lunch, Judith Butler.

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Debería avisarse al comienzo con un cartel: «cualquier contacto de esta película con lo convencional es fruto de la casualidad». El director Jo Sol, que estrenó hace unos años «El taxista full», es consciente de que el material con el que ha construido su película (tan de documental como de ciencia ficción) es altamente inflamable para la exhibición en salas, y no por lo que su título, «Fake orgasm» o «Falso orgasmo», pudiera sugerir, sino porque apunta directamente al corazón de algunas de las ideas esenciales y más preconcebidas de nuestra especie, donde la línea recta, delgada y divisoria entre los sexos adquiere aquí la forma de una motosierra que cortará de raíz cualquier sensación de tranquilidad o de entendimiento.

Arranca casi en comedia, con un concurso entre cómico, sentimental y profundo sobre el fingimiento, su necesidad o su conveniencia, del orgasmo, pero..., la pantalla se voltea con una violencia visual inusitada cuando el personaje central y real, Lazslo Pearlman, hace ante los ojos desorbitados de la cámara, los participantes del concurso y los espectadores de la sala un despojamiento integral de sus ropas y de sus secretos más íntimos, su condición sexual, tan inquietante, incomprensible y sorprendente que, a partir de ahí, la película se convierte en una lucha constante entre lo que ves y lo que piensas... Lo curioso es el modo en el que tanto Jo Sol, como Lazslo Pearlman y «Fake Orgasm» admiten la contradicción de su argumento: lo humano es lo genuino y prevalece por encima de lo sexual. La mirada del director y la película a la desnudez del personaje, que sólo se explica desnudo, invierten la esencia de su tesis: prevalece lo sexual sobre lo humano. Otros detalles anecdóticos de la película, con personajes marcianos como Jango Edwards, o algunos paseos imposibles por la ciudad atestada de mirones convierten a «Fake orgasm» en algo tan cómodo como sentarse en cueros sobre un hormiguero.