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El Oso de Oro se sentó en la silla vacía del cine iraní

«Nader y Simin» arrasa con el gran premio y los de interpretación, y Bela Tarr consigue el especial del Jurado y el de la crítica

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El cine iraní siempre va los festivales internacionales vestido de portero de balonmano y a que todos los tiros le den a él…, rara vez se le cuela un premio sin cogerlo. Ayer, en esta edición de la Berlinales, la película iraní «Nader y Simin. Una separación», lo paró casi todo: el Oso de Oro a la mejor película, el premio de interpretación masculina para el conjunto de sus actores y el de interpretación femenina para sus actrices… Merecidísimos galardones que hacen justicia a la que ha sido, desde principio a fin, la película más elogiada, y que revelaba una historia de una anchura formidable que abarcaba un vistazo panorámico a la realidad de su país, de sus hombres y mujeres, de sus relaciones entre ellos y con la justicia… Una justicia que también fue ayer protagonista al permanecer la silla vacía de otro director iraní, Jaffar Panahi, condenado por el régimen iraní a seis años de cárcel por rodar una manifestación antigubernamental… La silla vacía de Panahi no se podía llenar con premios, y todos los conseguidos por Asghar Farhadi, el director de «Nader y Simin», no hicieron más que subrayar aún más el vacío de esa situación.

Isabella Rossellini, presidenta del jurado, y el resto de los miembros, tuvieron además el gran acierto de adjudicarle su gran premio especial a la húngara «A Torionoi Ló» («El caballo turinés»), de Bela Tarr, una película hecha en un arrasador y deprimente blanco y negro, que cuenta una historia terrible como si filmara cómo le crecen las uñas a esos personajes desolados y planos contra la desesperación, y que arroja una dificultad extrema y fascinante tanto para el que la filmó como para el que ha de verla. A Bela Tarr también le otorgó su premio la Crítica Internacional.

Afortunadamente, aún quedó algún premio para los demás, como el de mejor director, que lo ganó Ulrich Köhler por «La enfermedad del sueño», una película desigual pero que sondeaba las diversas fiebres y calenturas que la vida en África le puede ocasionar a un médico incapaz de abandonarla. O el mejor guión, que lo ganó Joshua Marston, el director de «El perdón de la sangre», albanesa y otra de las películas favoritas hasta la lectura del palmarés. Por señalar alguna ausencia en este Palmarés, quizá debiera haber tenido algún hueco en él la película «Margin Call», de JC Chandor, que no por ser americana era desdeñable, igual que la interpretación de Kevin Spacey o Jeremy Irons, pero…

Y también hubo algo para el cine español, pues el público de la sección Panorama de la Berlinale le otorgó su premio a la película de icíar Bollaín, «También la lluvia», lo que la convierte en una de las triunfadoras de esta edición del festival, pues, aunque es éste un premio no oficial, también es uno de los más codiciados al decidirlo mediante su voto los espectadores. Y si el público señaló a la película española (por delante de la argentina «Medianeras», de Gustavo Taretto, y en la que trabaja Pilar López de Ayala, que quedó segunda en las votaciones.