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Viggo Mortensen: «Todos somos moralmente ambiguos, aunque muchos no se dan cuenta»

POR FABIÁN W. WAINTALLOS ÁNGELES. Cuando se había estrenado en cine la película «Promesas del Este», Viggo Mortensen estaba ocupadísimo viajando por el mundo en la complicada agenda de los festivales

POR FABIÁN W. WAINTAL
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LOS ÁNGELES. Cuando se había estrenado en cine la película «Promesas del Este», Viggo Mortensen estaba ocupadísimo viajando por el mundo en la complicada agenda de los festivales internacionales. Y en plena campaña por el lanzamiento de la misma película en DVD, nos sorprendió cuando recibimos el mensaje «estoy en un hotel de Los Ángeles, llamándote por teléfono». Increíble, pero verdad. En un perfecto idioma español con acento argentino, Viggo en persona, nos había llamado para entrevistarlo entre el infaltable «vos» y «gracias che» que jamás hubiéramos adivinado detrás del impecable inglés que lo hizo famoso. Y en momentos en que lo acaban de nominar por cuadriplicado como Mejor Actor por la Asociación de Periodistas Extranjeros y el Sindicato de Actores, además de otras dos asociaciones de críticos de cine, queda abierta la posibilidad de un camino al Oscar que él solo vio de cerca, con su personaje Aragorn, cuando la última película de «El Señor de los Anillos» acaparó nada menos que once estatuillas.

-El DVD de «Promesas del Este» ha salido justo en la época en que se estrenan las películas con más posibilidades para el Oscar. ¿Le interesan los premios?

-Hay una frase de Winston Churchill que tiene que ver con el tema de los premios. Yo no soy gran admirador de él porque fue pionero en el bombardeo aéreo en Irak en los años 20; pero él dijo que lo más aconsejable es nunca ir en busca de medallas, siempre aceptarlas y nunca llevarlas. Así pienso yo. A mí no me suelen nominar para nada, pero el último año me nominaron para un Goya y, aunque no me lo dieron, pude ir a la ceremonia justo cuando estaba rodando «Eastern Promises». Después, me dieron un premio en Inglaterra, un British Independent Film. No pude ir porque estaba rodando, pero si hubiera podido, hubiera ido. O sea que no tengo nada en contra, pero no es lo más importante. Por ejemplo, a David Cronenberg nunca lo han nominado para un Oscar y me parece increíble (como director). Creo que tampoco han nominado a Tim Burton y son dos maestros. Así que es un poco relativo, cuando siempre dicen en esas listas a fin de año que éste va a estar o éste no. Siempre hay películas que son mediocres comparadas con el trabajo de David Cronenberg. Pero es así. Si hay suerte, llegas ahí, si no, tampoco importa. El trabajo que hicimos sé que está bien hecho. La película es buena, el director es buenísimo. Yo estoy conforme con eso.

-¿Qué lo llevó a aceptar el papel que le ha dado la primera nominación al Oscar?

-Primero fue el director Cronenberg porque además de admirarlo como artista, lo quiero mucho como amigo. La única duda la tuve al principio y le pedí un par de días, porque con este personaje y el mundo que lo rodea, hay mucho para aprender. Yo no hablo ruso, no había estado en Rusia y hay mucho que no sabía. Quería estar seguro de que iba a tener el tiempo para hacerlo adecuadamente.

-¿Los personajes con cierta moralidad ambigua o compleja favorecen una mejor actuación?

-Supongo que todos somos moralmente ambiguos, aunque muchos no se dan cuenta. Igual que en todo personaje, la idea es conocer y ser esa persona. Me pregunto cuándo es bueno o si tiene potencial para no ser tan malo, tratando de descifrar lo que dispara su maldad. Todas las personas son interesantes y por eso tampoco busco interpretar alguien que sea moralmente ambiguo. Pero me parece que todos somos contradictorios en nuestro comportamiento y la presentación de nuestra personalidad.

-¿En qué se basa entonces para seleccionar o rechazar una película?

-La gente cree que cuando a uno lo llegan a conocer un poco y le ofrecen trabajos, uno puede elegir cualquier cosa. Yo sólo tengo la opción de decir que no. No puedo decir que sí a menos que alguien me ofrezca algo. Yo, sin demasiados planes, voy buscando cosas donde pueda aprender algo nuevo. A veces, cosas que me asustan un poco. Por ejemplo, en este caso, el hecho de querer hacerlo bien, mejor de lo que se suele hacer, hablar ruso creíblemente, parecer un ruso, entender esa cultura, idioma, forma de ser, puntos de vista. Todas esas cosas, si las haces mal, es malo para la película y defraudas al director y a los otros actores y te defraudas a «vos» mismo. Pero un poco de miedo es bueno, es una buena señal. Cuando estoy leyendo un guión, pienso si lo puedo hacer. Es un comienzo, una buena posibilidad.

-¿Tuvo alguna reserva para hacer la larga escena de desnudo, en «Promesas del Este»?

-Bueno, no estaba escrito que debía estar desnudo, pero como ocurría en un baño sauna, era lógico que en algún momento me iban a tirar de un lado para el otro y podía quedar desnudo. Para mí fue lógico y me pareció normal en esa situación. Lo que sí sabía es que iba a doler un poco. Si te tiran de un lado para otro y no tienes ninguna protección, te va a doler físicamente. Sabía que iba a ser una secuencia interesante. Y estoy conforme con la forma en que fue rodada.

-¿Necesitó cierta preparación para las escenas de lucha?

-Aprendí técnicas que usan para el entrenamiento del ejército ruso, por ejemplo, con libros que encontré y hablé con gente. (Se ríe) No sé, tomé mucho mate y, adelante... Es una historia de violencia, pero al fin y al cabo, es una historia de amor y compasión a pesar de tener momentos brutales y circunstancias difíciles.

Desinteresado por el Oscar, Viggo ni siquiera se había preocupado por ver aquella entrega donde «Lord of the Rings» terminó ganando once trofeos. Incluso tardó en aceptar la invitación de la Academia de Hollywood cuando lo invitaron a votar en junio de 2004. Sin embargo es muy posible que esta vez lo veamos entrar en el Kodak Theatre como «Mejor Actor» nominado, gracias a la película «Eastern Promises».

Con un estilo parecido (y mejorado) a la anterior película «History of Violence», Viggo Mortensen interpreta otro marcado acento como un mafioso ruso. Y entre secretos de familia, en «Promesas del Este» se ve involucrado en la investigación del padre del huérfano bebé de una fallecida prostituta protegido por la doctora que además personifica Naomi Watts. La película en sí también viene acaparando todo tipo de nominaciones y también cabe la posibilidad de que sea nominada al Oscar como Mejor Película.

-Sus últimas películas «Eastern Promises» y «History of Violence» tratan sobre la mafia, la familia y la violencia, además de contar con el mismo director David Cronenberg. ¿Nunca se preocupó por las comparaciones?

-Realmente no. Obviamente hay puntos en común, pero yo no pienso en copiar o evitar de copiar algo que hice antes. La gente en general es complicada y cambia día a día. Cada vez que nos despertamos desarrollamos nuestra personalidad, tratamos con personas diferentes en forma distinta y todos nos presentamos de un modo diferente.

-¿Recibió alguna crítica o elogio de la mafia rusa?

-De la mafia no, pero muchos periodistas rusos nos elogiaron el esfuerzo por mostrar correctamente los comportamientos y el lenguaje, porque están acostumbrados a mostrarlos mal o como europeos que ni siquiera son rusos. Algo así solía pasar con la forma en que aparecían en cine los personajes de indios o hispanos, en las décadas del 40 hasta los 80, aunque ya no se ven tanto. A nadie le importaba. Pero una vez que alguien se preocupó un par de veces o mejoró, se estableció un estándar mucho más alto. Y creo que algo así va a pasar con los rusos, cuando sean interpretados en cine. Es el país más grande del mundo.

-En la película, los tatuajes cuentan la vida de cada persona involucrada con la mafia. ¿En lo personal, guarda algún tatuaje verdadero con cierto significado íntimo?

-Bueno, no te puedo contar, pero tengo algunas cosas. Te cuento una: Tengo una «h» pequeñita en mi muñeca derecha que fue cuando mi hijo estaba aprendiendo a escribir. Se llama Henry y ponía haches en mi brazo mientras yo estaba hablando por teléfono o leyendo. Yo pensaba «Mejor en mi brazo que en la pared», ¿no? En fin, me puso una «h» en mi muñeca y, como quedó lindísima, me dije: «Esto lo voy a consagrar». Y fui a un lugar donde me la tatuaron encima de la letra que él había puesto.

-¿De todos los tatuajes que se ven en la película, ninguno es suyo, entonces?

-Sí, la «h» la convertí en otra cosa y le puse otro tatuaje pequeñito en el hombro que es mío. Pero todo lo demás no. Son como cuarenta y cinco tatuajes, en total.

-¿Ama tanto al cine como al fútbol y San Lorenzo?

-Ah... la verdad es que no.

-¿Y la pasión por hablar tantos idiomas ayuda en su carrera como actor?

-Bueno, para el papel de Nicolai en «Promesas del este» la ventaja que tuve fue la pronunciación de la «j» y la «r». En castellano se parecen a sonidos rusos. Cuando hablas dos idiomas, te lo pone más fácil para aprender un tercero o cuarto.

-¿Qué sigue si gana el Oscar? ¿Es verdad que hará el personaje de Edgar Allan Poe?

-No. Ya me lo han preguntado un par de veces y no sé de dónde salió la noticia. Además tengo trabajos de sobra en este momento. Este año, además de terminar con el rodaje de «Eastern Promises» hice una película que se llama «Good» que transcurre en los años 30 en Alemania. Acabo de rodar «Appaloosa», un western. Dentro de unos meses voy a empezar con otra producción que se llama «The road» (El camino). Así que tengo de sobra.

-Y si gana, ¿se animaría a volver a filmar otra película con el mismo personaje de Nikolai en una segunda Promesa del Este?

-Es gracioso porque ya me lo preguntaron varias personas y creo que también se lo plantearon a David, el director. Y él también me lo preguntó en broma. Tal vez lo esté pensando... Sería muy fácil seguir con la historia, igual que en «History of Violence», pero más especialmente con esta película, en cierto nivel como Matt Damon y «Bourne Ultimatum», para saber lo que pasa después. No sé, pero Nikolai bien puede ir a Rusia a esconderse o Armin podría salir de la cárcel. ¿Qué harían? Incluso desde la cárcel, podría buscar una venganza, planteando más dudas. ¿Qué tan seguros están? ¿Cuánto tardarán en darse cuenta que fueron traicionados? Hay muchas posibilidades, se pueden contar numerosas historias con el mismo tema. Tampoco es necesario, pero entre risas planteamos diferentes escenarios cuando fuimos a promocionar la película en Europa con David. Y después, empecé a pensar que a lo mejor es posible. Yo estaría dispuesto con el mismo director. Si él viene con una buena idea... ¿Por qué no? Sería interesante, pero eso no significa que la película esté incompleta. Para mí, está perfectamente incompleta, como la vida. Creativamente, artísticamente y hasta intelectualmente satisface. Es entretenida. Sin faltarle el respeto a otros directores de cine, te diría que la mitad de las películas, aunque tengan la mejor intención, están en un nivel mucho más bajo que David Cronenberg en términos de arte y cinematografía. En comparación, aún cuando sean buenas en sus propios términos, son mediocres. El tiempo lo comprobará. «Eatern Promises» es una película que la gente seguirá viendo dentro de años, aunque sea en DVD o alguna escuela de cine. No es algo que puedas decir sobre otras películas que eventualmente no te interesa volver a verlas.