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Viggo Mortensen: «Si ETA pide perdón, ha de hacerlo sin condiciones»

El actor debuta en el teatro español con la obra «Purgatorio», de Ariel Dorfman, junto a Carme Elías

El actor, durante la presentación de la obra de teatro «Purgatorio», en Madrid - JAIME GARCÍA
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Ala tercera va la vencida. Viggo Mortensen debutará en los escenarios españoles el próximo viernes con la obra «Purgatorio», de Ariel Dorfman (autor de, entre otros títulos, «La muerte y la doncella»). Ya se anunció la producción en diciembre de 2009 —con el actor neoyorquino junto a Ariadna Gil, su pareja actual—, pero finalmente no se pudo llevar a cabo; el proyecto se retomó en febrero de 2010, esta vez con Emma Suárez como compañera de Mortensen, pero la enfermedad de la madre del actor hizo que se volviera a posponer la producción. «Ariel Dorfman dijo ya que parecía que esta obra está maldita, porque cada vez que se planteaba ponerla en pie ocurría algo, y se han cancelado ya varios estrenos. Ésta es la primera versión en castellano de la obra».

Las Naves del Español, en el Matadero, acogerá el viernes por fin el estreno de «Purgatorio». Carme Elías es su compañera de reparto en un montaje dirigido por Josep Maria Mestres. El propio Ariel Dorfman ha viajado a Madrid para asistir al estreno de su obra, en cuyos ensayos ha estado muy implicado. Los dos actores coinciden en que es un texto extremadamente complicado. «Cuando lo leí —dice la actriz entre risas cómplices de su compañero de reparto— pensé: “¿Pero esto qué es, dónde me toca a mí?” La leí una segunda y una tercera vez, y ya entonces fue un derrame emocional por dentro».

«La base de “Purgatorio” —explica Mortensen— está en la tragedia griega, el personaje de Carme tiene mucho en común con Medea; pero es una historia universal, podría ser cualquier hombre y cualquier mujer. No importa conocer la historia de Medea...» «Es bueno para nosotros como actores —tercia Carme Elías—, porque podemos alimentarnos de la historia de Medea y Jasón; nos viene bien porque los mitos nos remiten a lo de ahora y a lo de siempre. Pero realmente son un hombre y una mujer, de los que encontramos en la calle o aparecen en los periódicos».

«Y lo más interesante tanto en las vidas de nuestros amigos, o gente que está en el ojo público, en la política, como en las tragedias griegas, los dioses o los personajes legendarios, míticos, antiguos, son los fallos que tienen, las debilidades. Hay un bonito poema de Leonard Cohen en el que dice: “En todo hay una fisura, es así como entra la luz”. Y en esta obra se trata mucho de eso, y como actores y como personajes no hay otra: hay que ser sincero con las debilidades, con la culpa que todos tenemos. Esta obra hace preguntas sin exigir que pienses de una manera u otra, no te da respuestas. La pregunta más importante es si es posible perdonar sin condiciones. ¿Hay cosas tan feas, tan horribles, tan dañinas, que no se pueden perdonar? Y si hay algo que sí está respondiendo el autor es que el perdón, si es perdón de verdad, no puede tener ninguna condición; sea lo que sea que uno ha hecho a alguien, o a la sociedad. Si uno perdona tiene que hacerlo sin pedir nada».

El perdón de ETA

Es inevitable referirse, en este punto, a ETA y su reciente comunicado. Viggo Mortensen reconoce su interés por este asunto. «Es obvio que hay dos lados, como en esta obra. Sí, ellos piden perdón y uno exige: tienen que hacerlo sin condiciones. Pero por otro lado, uno no puede estar diciendo: han pedido perdón, ahora tienen que ir a cada casa, tocar a la puerta y... No, no, no. Vos no tenés —su infancia argentina le delata— que decirle a nadie cómo tiene que pedir perdón. Ellos tienen que hacerlo sin condiciones. Ahora sí, las leyes, los castigos criminales... Se puede exigir que uno pague el precio por lo que uno ha hecho. Pero es diferente lo del perdón. ¿Perdonamos a los de ETA o no los perdonamos? Y ellos, ¿perdonan a los que les puedan haber hecho algo a ellos o no perdonan? Y uno puede decir: “¡¿Cómo las cosas que les han hecho a ellos?!” Sólo se trata de ellos pidiendo perdón; no, eso no funciona. Y se ve en esta obra».

«Sería también ver —añade Carme Elías— cómo se para la espiral de violencia en qué vivimos: primero, perdonándose a uno mismo para después perdonar al otro y después, quizá, esa redención de la que habla».

«Pero es ETA o algo personal en casa con tu esposa, tu esposo, tu padre, tu madre... —vuelve a tomar la palabra Viggo Mortensen—. No puedes decir: “Bueno, te voy a perdonar, estamos limpios, pero sólo necesito una cosa más. Ahí ya la jodiste, porque la venganza, una y otra vez, es un veneno. El deseo de la venganza, aunque esté muy justificado... “Me quemaron la casa, me mataron a un amigo, una bomba...” Lo de Gaddafi, también. No es una buena señal. ¿Por qué la OTAN bombardeó tanto y no lo hizo en otro lugar en años anteriores? ¿Por qué ahora? ¿Quién está primero en la fila para el petróleo ahora? ¿Y si no hubiera petróleo bajo la arena de Libia, hubiera bombardeado la OTAN, hubieran pagado los españoles y otros ciudadanos europeos y norteamericanos con sus impuestos el bombardeo? No sé. ¿Y quién va a sacar provecho? Si a Gaddafi se le hubiera podido dejar hablar, ¿se le podría haber perdonado?»

Y baja de nuevo Carme Elías la charla a la obra. «En definitiva, todo eso nos remite a una pareja». Pero Mortensen sigue rumiando sobre el asunto anterior: «Uno puede meter en la cárcel, castigar, multar a una persona o a una organización terrorista, lo que sea... Pero también puede perdonarlos. La gente confunde: “Si te perdono, no vas a pagar por lo que hiciste”. No, no, son cosas diferentes. Uno puede meter en la cárcel a un monstruo, pero al mismo tiempo perdonarlo».

«No hay premio»

No hay, dicen los actores, ningún componente religioso en el perdón del que habla la obra. «No es el purgatorio copto o católico; no hay indulgencia, no hay dinero que te permita zafarte, escaparte de pedir perdón sinceramente, sin condiciones. No hay otro lugar, no hay premio. El premio es hacerlo bien, hacerlo de corazón. Y solo vos sabés si lo hacés de corazón. Y si la otra persona, si te conoce muy bien, como en el caso de esta obra, sabrá también si es así».

¿Y es más fácil perdonar a quien se ama o a quien se odia? «A veces la gente que amamos —responde Mortensen— sentimos que nos pueden herir más que aquellos a quienes no queremos. No sé si es más fácil, pero... Mirá, yo no conozco a los nazis, pero ¿es posible perdonar lo que hizo Mengele, las barbaridades cometidas por ambos lados durante la guerra civil, lo que sucedió en Argentina? En cualquier lugar. Es una cosa eterna. Lo hermoso de los seres humanos es que son impredecibles; pero es también lo peligroso que tienen. Tenemos una gran capacidad para entender, para comprender, ergo para perdonar. Pero también tenemos una gran capacidad para la crueldad». «La oscuridad y la luz conviven dentro nuestro», apostilla Carme Elías. Y añade Mortensen: «Si conoces a una persona muy bien, sabes mejor que nadie cómo hacerle daño».