ES NOTICIA EN ABC

Vicente Sánchez Biosca pasea del mito a la memoria en el paisaje de la Guerra Civil

Vicente Sánchez-Biosca. profesor de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Valencia y director de la revista «Archivos de la Filmoteca», presentó ayer en Madrid el libro «Cine y guerra civil

ABC  Cartel de «La caza», película-metáfora en la que Carlos Saura, sin citar de forma expresa la Guerra Civil española, muestra una intención inequívoca
ABC Cartel de «La caza», película-metáfora en la que Carlos Saura, sin citar de forma expresa la Guerra Civil española, muestra una intención inequívoca
FEDERICO MARÍN BELLÓN. MADRID.
Actualizado
Enviar noticia por correo electrónico

Vicente Sánchez-Biosca. profesor de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Valencia y director de la revista «Archivos de la Filmoteca», presentó ayer en Madrid el libro «Cine y guerra civil española. Del mito a la memoria» (Alianza Editorial), en el que analiza la capacidad del cine para fijar imágenes históricas, no siempre auténticas, de forma a un tiempo crítica y elogiosa.

En unos tiempos de auge desmesurado de todo tipo de obras sobre la contienda, con los medios de comunicación atrincherados en una anacrónica «guerra de memorias o de esquelas», el autor intenta seguir un escarpado camino, balizado por la producción cinematográfica de siete décadas, para discriminar mito e historia, testimonio y verdad histórica.

El libro no es, desde luego, un catálogo de cine ni una guía de análisis de películas, «sino una forma de entrar en la Guerra Civil a través de las imágenes que ha ido fijando el cine». Como apunta el catedrático José-Carlos Mainer, autor del prólogo, «en los últimos años la memoria ha venido sustituyendo a la historia. Y no le ha venido mal a la historia chapuzarse de vez en cuando en las aguas de la memoria colectiva, pero sin sustituirse la una a la otra».

Sánchez-Biosca, quien de forma paralela ha presentado el libro «Cine de historia, cine de memoria. La representación y sus límites» (Cátedra), apunta que durante la Guerra Civil no sólo se luchaba en los frentes: «También existió una larga batalla por la propaganda». Por algún motivo, esa guerra se ha reabierto en el 70 aniversario con mucha mayor profundidad que hace veinte años, en «una forma algo espuria de observar la historia», en forma de relatos «que actúan de forma mimética y casi sonrojante de la situación política actual». El autor critica con acidez aquellas obras disfrazadas de testimonio sobre el pasado en las que «se lee el presente de un modo tan prístino que llega a resultar molesto intelectualmente».

El cine como valor añadido

Además de su lúcido análisis sobre decenas de películas y de huir hasta donde le resulta posible de cualquier clase de maniqueísmo, el libro tiene el atractivo añadido de venir acompañado por el DVD de «Rojo y negro», filme dirigido en 1942 por Carlos Arévalo y protagonizado por Conchita Montenegro e Ismael Merlo. No se puede decir que sea una obra maestra del séptimo arte, pero su interés histórico es incuestionable. Estrenada el mismo año que «Raza» y concebida igualmente por el bando nacional, fue apartada por el régimen franquista cuando tan sólo habían transcurrido dos semanas desde su estreno, a pesar de una calurosa acogida del público.

El «defecto» de este raro intento de hacer un cine político falangista era la ingenuidad de su planteamiento. No sólo no demonizaba al enemigo, sino que, como sugiere Sánchez-Biosca, la protagonista (que el personaje central de una obra así fuera femenino ya resultaba sospechoso) apenas reprocha a su novio comunista sus errores del pasado, sin echarle en cara siquiera «el hecho de haber abrazado una ideología tan nefasta para España». «Rojo y negro», que incluye un par de escenas «robadas» al clásico de Eisenstein «El acorazado Potemkin», fue restaurada por la Filmoteca Española en 1994, pero pocos han tenido la oportunidad de verla.