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Troche: «Tras el atentado, el arte y el cine norteamericano van a cambiar»

SAN SEBASTIÁN. Beatriz Cortázar, enviada especial
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Guionista, directora, co-productora y co-montadora, Rose Troche, que contó con la compañía de Angus Finney, su productor ejecutivo, fue la encargada de inaugurar ayer los encuentros con la prensa en el festival. Decidida, deseosa de explicar su trabajo y enfadada cada vez que alguien encasilla esta película dentro de las llamadas «género de suburbios», Troche («Ni en tu casa ni en la mía») confiesa que en esta ocasión se ha recreado en unos personajes que a lo largo del filme «buscan su redención». «En la vida hay veces en las que una persona tiene que dejar a un lado ciertas cosas del pasado para buscar nuevos caminos». Desde luego, en «La seguridad de los objetos», todos sus personajes aparecen condicionados por un momento del pasado, un accidente, y todos coinciden en que tienen que perder algo en la vida (un trabajo, una relación, una fantasía, una angustia...) para salir y redimirse.

El hecho de que casi todos sus protagonistas sean mujeres también tiene su explicación. «Durante dos años trabajé en el guión de esos relatos y modifiqué lo que creí necesario para darles más peso a las mujeres. He querido resaltar la fuerza que tienen las clásicas amas de casa de los suburbios».

Era inevitable preguntarle a Troche por la sociedad americana -eje de su trabajo- ahora conmocionada por los atentados a las Torres Gemelas y al Pentágono. «Desde el 11 de septiembre la fachada del arte y del cine norteamericano va a cambiar mucho. Yo vivo en Nueva York y yo también experimento a diario ese terror, ese miedo. Desde los atentados, los americanos nos hemos dado cuenta de que no caemos bien a mucha gente. Ahora entendemos mejor las razones por las que no nos quieren».

Para una mujer joven como Troche, tener en su reparto a toda una señora de la interpretación como es Glenn Close es un orgullo en su corta carrera. «El procedimiento fue tan sencillo como enviarle el guión a través de su agente para que lo leyera. Todo el mundo sabe que actualmente en Hollywood no quieren actrices mayores de 35 años y la frase de moda está en ejemplos como ¿quién sabe dónde se encuentra la nueva versión de Meryl Streep? Close, que acababa de rodar «101 Dálmatas» se interesó enseguida por el papel de Esther Gold».

Pese a este reparto y a una promoción mucho más sonada, Troche insiste en que no se ha salido del cine independiente y niega cualquier acercamiento a la industria de Hollywood.