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Tras una tramitación de diez años, Chile elimina la censura cinematográfica

«Pepi, Lucy, Bom...», de Almodóvar. ABC
EFE
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SANTIAGO DE CHILE. El presidente chileno, Ricardo Lagos, promulgó ayer la Ley de Cine, que permite la aplicación de una reforma constitucional que elimina la censura cinematográfica y consagra la libertad de creación artística. Aunque el Congreso chileno aprobó el 10 de julio de 2001 la reforma que consagra la libertad artística, su aplicación requería de la promulgación de la Ley de Calificación Cinematográfica, que sancionó el Senado el pasado 30 de octubre tras una tramitación legislativa de diez años.

«Éste es un nuevo paso en favor de las libertades y la dignidad de las personas», dijo Lagos ante representantes del mundo cultural chileno en la ceremonia celebrada en el palacio presidencial de La Moneda. La ley establece un nuevo sistema de calificación de la producción cinematográfica destinada a la comercialización, exhibición y distribución pública de material audiovisual, que no incluye la censura previa.

Hasta ahora todos los filmes tenían que pasar por la revisión previa del Consejo de Calificación, que tenía la facultad de prohibir la exhibición. El organismo tenía la potestad de rechazar las películas que consideraba contrarias al orden público, la moral o las buenas costumbres y las que inducían, a su juicio, a la comisión de acciones antisociales o delictivas. La nueva ley pone fin también a la participación de militares y jueces en el Consejo de Calificación, que impidió la exhibición para el gran público de cintas como «La última tentación de Cristo» (1988), de Martin Scorsese, a pesar de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos dio en noviembre de 2001 un plazo de seis meses para que el país andino eliminara la censura cinematográfica.

Desde 1974 -año siguiente al golpe de Estado del general Augusto Pinochet, que gobernó el país hasta 1990-, en Chile se ha ejercido la censura en las proyecciones cinematográficas y hasta el pasado octubre sumaban 1.090 las cintas prohibidas. Entre ellas figuran algunas que sí fueron exhibidas el pasado decenio en salas de aforo reducido, como «Pepi, Lucy, Bom y otras chicas del montón» (1980), de Pedro Almodóvar, y «El último tango en París» (1972), de Bernardo Bertolucci. Sin embargo, hay una larga lista de cintas que aún están a la espera de estreno. Destacan entre estos filmes «El Casanova de Fellini» (1976), de Federico Fellini; «Saló o los 120 días de Sodoma» (1975), de Pier Paolo Pasolini; «El portero de la noche» (1974), de Liliana Caviani; «La última casa a la izquierda» (1978), de Wes Craven; «La bestia» (1975), de Walerian Borowczyk, y «El sádico de Notre Dame» (1974), de Jesús Franco.