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Torpes y chapuceros

POR JOSÉ MANUEL CUÉLLAR
Actualizado
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«Blindado»

EE.UU. 200985 minutosGénero: AcciónDirector: Nimród Antal Actores:Matt Dillon, Jean Reno, Laurence Fishburne

Hay gente especializada en perdedores. Son expertos en hacer su esbozo, un borrador sobre el que otro, u otros, plasman su figura para darles forma y tonalidades. Es sin duda el gran logro de Antal, dar unas pinceladas borrosas y colocar a Matt Dillon en el centro de la borrasca, que él ya se encargará de agitar las aguas.

Desde que Dillon se metió en aquellas arenas movedizas de «Crash», ha emergido como el actor que siempre quiso ser. Por ende, hay lodazales en los que se mueve como nadie, por ejemplo los de tipo derrotado por la vida desde la misma cuna, senderos en los que se mueve con una facilidad pasmosa.

La historia en sí no tiene mayor aquél. De hecho, apenas tiene enjundia: seis guardias de seguridad que deciden robar a su propia empresa. Un relato que, de llano, es casi vulgar. El mayor guiño de Antal es la forma de tirar por la borda el plan. Lo hace de una forma natural, como si desde el primer minuto de narración el perfil de los personajes tuviera que derivar, sin ningún género de dudas, hacia el infierno. Luego, el caos y el torbellino de desastres, torpezas y chabacanerías de los implicados se encadenan sin remedio alguno.

Una pandilla de perdedores, torpes y chapuceros, como ese maldito día en que se te cae un bolígrafo y al agacharte a cogerlo tiras la silla y al recoger la silla tiras la lámpara. Es en esa atmósfera turbia de inútiles al por mayor donde el film gana adeptos.

El resto, incluido un guión cogido con demasiados alfileres débiles (la escena del creyente de Dios no se sostiene) o el desenlace final, es demasiado simple, muy de telefilme de las cuatro de la tarde, presto para la almohada si no fuese por el ruido, la acción y la velocidad de cámara.