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Un soplo de cine «cochino»

Por E. RODRÍGUEZ MARCHANTE
Actualizado
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Entramos en la cuenta atrás: de aquí a unos días no podrá ir uno al cine sin llevar colgada de la manga a toda la infantería pesada: niños de vacaciones, igual a cartelera babosota. Antes de que las pantallas de la ciudad y sus aledaños se conviertan en una guardería, aún se puede hacer un pequeño recorrido por las películas más arriesgadas, descaradas, verdusconas y hasta guarronas. Es decir, no vienen mal ahora unas ráfagas de aires pútridos para aguantar el tirón del «buen rollo familiar», y ningún aire más pútrido que el que se respira en «Jay y Bob el silencioso contraatacan», la última flatulencia de Kevin Smith.

Divertida, cochina, provocadora, de un mal gusto fascinante y prácticamente sin ningún mensaje aprovechable dentro, «Jay y Bob el silencioso...» tiene al menos una docena de chistes para reírlos con risa de perro pulgoso. A cualquier niño le gustaría más que la última de dibujos animados, pero no es el caso de que se enfrenten ya con el humor grasiento de Kevin Smith.

Y si se prefiere algo que rechine como una uña en una pizarra, por ahí anda todavía «La pianista», del austríaco Michael Haneke, película en la que Isabelle Huppert le volverá el estómago del revés, como si se sacara un guante de cocina: aunque pianista, sus taras sexuales se concentran mayormente en el órgano..., y cuchilla en mano. Después de ver «La pianista», casi que se agradecerán un par de semanas de cine mocosamente infantil.

«Lucía y el sexo», como su título no oculta, es otra posibilidad de encanallarse por lo poético antes de sumergirnos en el último Disney... Aquí Paz (Vega) y después Gloria. Aunque para llegar bien encanallado y pendejo al villancico, la película perfecta es «Y tu mamá, también», un canto a la libertad de esto, de lo otro y de lo de más allá, entonado a plenos pulmones por una Maribel Verdú caribeñísima y cariñosísima con los guayabos Gael García Bernal y Diego Luna.

«El hada ignorante» es la película idónea para descorchar mentes como botellas de cava: una historia donde al término «sexual» se le anteponen todo tipo de prefijos: «homo», «bi», «tran»..., y con ese tono de comedia que se va volviendo tontamente seria hasta que, al final, explota como un puro de broma... Y con estos títulos será suficiente para tomar aire, antes de zambullirse: no es preciso llegar hasta el fondo y arriesgarse a que lo vean a uno entrando en una de esas salas «X» justo antes de ir a «El señor de los anillos».