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Robert Redford: «Siempre he rechazado el narcisismo por pura ética»

A sus 74 años, vuelve a ponerse detrás de las cámaras con «La conspiración», thriller alrededor del asesinato de Lincoln

Robert Redford: «Siempre he rechazado el narcisismo por pura ética»
El cineasta Robert Redford - AP
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Como una viva leyenda, el nombre de Robert Redford ya forma parte de la mejor historia del cine. Y el solo hecho de entrevistarlo justifica viajar especialmente hasta Toronto, Canada, donde exhibió por primera vez la película «La conspiración», aunque en el resto del mundo,todavía no tenga fecha de estreno.

Él ni siquiera aparece en cámaras, porque al menos por esta vez, solo prefirió ocuparse del rol como director y productor, para contar su propia versión, sobre la supuesta conspiración que hubo detrás del asesinato de Abraham Lincoln. Y de la misma forma que Robert Redford se dedica a revivir aquellos hechos históricos, nosotros tratamos de verificar las historias que hoy se publican sobre él... con él mismo.

- ¿Es verdad que alguna vez dijo «Como director, a mi no me apreciaría tanto como actor y como actor, yo no me apreciaría tanto como director»?

- Es genial, pero yo no lo dije.

- ¿Pero es cierto?

- Lo cierto es que yo no lo dije. No sé de donde habrá salido. Parece una locura. No sé donde habré estado en ese momento, pero debe haber alguna prueba que verifique que estaba en otro lado, seguro. No creo que yo lo haya dicho. No tiene sentido.

- ¿Lo diría hoy?

- No, claro que no.

- Veamos otra frase publicada en Internet donde aseguran que dijo exactamente: «Hay una diferencia entre la forma que me veo por fuera y la forma que me siento por dentro».

- No, tampoco. ¿De dónde sacas todo esto?

- Las dos frases figuran textualmente en el sitio de Internet más prestigioso del cine: Internet Movie Database, en imdb.com

- Hay que tener cuidado... No creas todo lo que lees.

- ¿Tampoco es tan solitario como dicen?

- Es un rumor que llevo sobre los hombros desde que me mudé a Utah. Como todos seguían viviendo en Hollywood, yo era el solitario. Pero no lo soy, me encanta estar rodeado de personas y amigos. Sí es cierto que luché por cuidar mi privacidad por mucho tiempo. Y supongo que trabajé tanto para conservarla que terminé cansándome y las cosas resultaron mucho más fáciles, no hace mucho, cuando acepté que mi profesión debe aceptar la atracción por lo personal.

- ¿Y en cuanto a la atracción física? ¿Al mirarse al espejo, entiende a las millones de mujeres que han soñado con usted?

- Si algo aprendí de mi familia fue evitar los halagos en primera persona. Me criaron con cierta ética en la que el narcisismo y el egocéntrico nunca fue bienvenido.

- ¿Pero al menos le agradan los elogios en tercera persona, cuando vienen de otras mujeres?

- Hoy, con la edad que tengo, puedo decirte que sí me halaga. Si el placer es mutuo, mejor todavía. Pero no era así hace veinte o ni siquiera diez años atrás. Supongo que el cambio tiene que ver con la madurez y el hecho de poder celebrar lo que significo para la gente, en vez de tratar de negarlo o pedir perdón por caerle bien a alguien.

- ¿Qué le llevó a rodar hoy, una historia como el asesinato de Abraham Lincoln en la película «La conspiración»?

- Lo más importante es que la historia en sí misma, es algo que muy pocos conocen. Te hablo de lo que realmente pasó dentro de la historia que ya se sabe sobre el asesinato de Lincoln. El tema de la supuesta conspiración, poca gente la conoce.

- ¿A la hora de elegir el elenco tuvo que pensar en aquellos que podían tener cierto 'look' de aquella época o influyeron otras razones?

- Uno de los grandes desafíos era lograr el sonido como una proclamación, con gente hablando con cierta postura, sin que sonara como alguien que lee forzado. Y por otro lado, necesitábamos ser auténticos sobre el estilo que se hablaba en aquel entonces. Yo tuve que encontrar el balance también en el nivel personal, con la libertad del idioma. ¿Como podía mostrar los personajes, lo más reales posible? Contemporalizándolos, al mismo tiempo que daba cierta legitimidad a la forma diferente de hablar. Por eso pensé en acentos europeos, porque en aquel entonces, todavía no existía una gran separación de nuestra cultura con Europa.

- No debe haber ningún actor en Hollywood que se niegue a trabajar con usted ¿Cómo fue que se decidió entonces por Robin Wright para el rol estelar de la conspiradora? ¿Hubo algunas otras opciones que descartó o ella fue siempre su primera elección?

- Yo siempre quise a Robin Wright, como protagonista, desde el principio. También James McAvoy. Fueron mis primeras opciones y yo mismo los llamé y vinieron. Eran actores que les interesaba el rol, pero también eran los que a mi me interesaban.

- ¿Y Kevin Kline?

- A Kevin Kline le dije que su personaje me parecía maravilloso y que no sería tan bueno si no le dábamos un punto de vista expresado claramente. Quisimos mostrar una historia legítima, pero también queríamos mantener cierta simpleza, sin pasarnos a un lado propagandista. Como en el final cuando decimos "En tiempos de guerra, la ley sigue al silencio". Es un tema para debatir, pero yo quise mostrar el problema que surge cuando el interés nacional (de encontrar un culpable) se vuelve un interés especial y la moral termina distorsionándose.

- ¿Siendo también el productor de la película facilita o complica su trabajo como director?

- El desafío pasa por el trabajo físico con el presupuesto tan bajo que tuvimos. Significa que lo horarios del rodaje también estaban ajustados y por eso necesitaba trabajar con actores lo suficientemente buenos como para responder en los momentos emotivos importantes. Yo siempre prejuzgo las actuaciones, son ellos los que le van a dar vida a la historia y como era una película muy personal, nosotros queríamos que fuera todavía más personal, dándole una resonancia emocional que quedó en mano de los actores. Y pienso que este elenco es muy bueno. No puedo estar más satisfecho con el excelente trabajo que hicieron.

- ¿Cómo evita que sus propias ideas políticas se interpongan con la verdadera historia del asesinato de Lincoln?

- En este caso tuve cierta bendición, porque no tuve que hacer nada. Todo estaba planteado por los hechos históricos. A lo mejor, en otras películas anteriores, pude haber forzado algún punto, politicamente hablando. Pero esta vez, no fue necesario. La historia tiene una serie de vueltas. Nos vamos repitiendo. Ahora mismo, vivimos en una confusa condición, con ansiedades y miedo. Y lo mismo pasó 150 años atrás. Pero la historia siempre se repite. Yo no tuve que buscar ninguna propaganda o ciertos aspectos políticos. Ya estaban ahí. El público se encargará de sacar sus propias conclusiones. A mí, solo me interesó la historia personal y la política, para mi, solo pasaba por esa persona (acusada de la conspiración). Por eso no ocupé mi mente en el otro aspecto, porque ya estaban dados con los hechos históricos.

- ¿Le sorprende los paralelos que existen todavía entre aquella época y la actualidad?

- Es otra razón por la cual quería hacer esta película.... Los paralelos que existen entre ayer y hoy son obvios. Pero esa no es la historia que queríamos contar. Será cuestión de ver si los críticos o el público descubren los paralelos por sí solos. Nosotros no necesitamos contar nada nuevo. La historia ya se ocupó por nosotros.