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Las perlas de los Goya: entre Loles León y las bajadas ante Sinde

La mordacidad de Buenafuente dejó algunos de los mejores momentos de la entrega de los premios del cine, en la que la política pasó de puntillas

Penélope Cruz y Javier Bardem rieron con ganas las gracias de Buenafuente
Penélope Cruz y Javier Bardem rieron con ganas las gracias de Buenafuente
M. TRILLO / I. M. RODRIGO | MADRID
Actualizado
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«¿Loles León y Jeremy Irons han venido? Lo digo porque ya sabéis cómo es, que cada vez que se juntan, Loles se tira por las escaleras, así que hemos dispuesto unos airbags por si viene de sopetón y hace la entrada Irons».

La mordacidad de Andreu Buenafuente dejó algunas de las mejores perlas de la gala de entrega de los Premios Goya, en la que el cine fue plenamente protagonista y las proclamas políticas de antaño quedaron limitadas a leves insinuaciones en el discurso del presidente de la Academia, Álex de la Iglesia, que puso el acento en la autocrítica y los retos del sector -«hay que dejar de mirarse el ombligo», tronó- y en reclamar a las cadenas de televisión que se estiren para apoyar al cine.

- Lo que Álex de la Iglesia no dijo. La crisis económica pasó de puntillas y la polémica del Ley del Cine Catalán no mereció atención alguna.

- No bajar ante Sinde. Con todo, la ofensiva contra las descargas de la ministra de Cultura no se libró de las puyas del maestro de ceremonias. Palomitas de maíz en mano, Buenafuente dijo a González Sinde: «Bajaría a saludarla, pero no me atrevo a bajar nada delante suya».

- Dardo a Ricardo Darín. El candidato argentino a mejor actor principal por su papel en «El secreto de sus ojos», recibió el correspondiente reproche por no dignarse a acudir a la gala. «A Ricardo Darín le deseo buenas noches. Pero buenas noches de verdad, porque no ha venido y a estas horas ya estará en la cama», fueron las «dulces» palabras que el showman le dedicó a Darín.

- La sorpresa de Almodóvar. Lo de Pedro Almódovar también sonaba a crítica por la ausencia, pero no hacía más que preparar el terreno para la sorpresa final. En su mónologo inicial, Buenafuente fingió saludar a un tal Pedro para resaltar el nuevo plantón del director manchego, pero no hizo sino elevar el golpe de efecto cuando, para entregar el premio a la mejor película, Rosa María Sardá anunció su inesperada llegada.

- Los Bardem, las Cruz y la calva de Resines. Las gracias de confundir a Javier Bardem y Penélope Cruz con sus hermanos Carlos y Mónica o el ensañamiento con el despoblado cráneo de Antonio Resines, al que situó encima un foco para que Google Earth lo tuviera como referencia del cine español, se contaron también entre los momentos más celebrados de la gala.

- Dueto fallido. No así el dueto formado por Secun de la Rosa y Javier Godino, cuyo número musical para presentar las películas aspirantes al Goya sólo encontró eco en una entregada Maribel Verdú.