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Nicole Kidman: Impresión física y precisión matemática

La actriz, durante la presentación de «Las horas» en el Festival de Berlín. ABC
Por E. RODRÍGUEZ MARCHANTE
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Nicole Kidman, premiada ayer en Berlín por su trabajo en «Las horas» y favorita por este papel al Oscar a mejor actriz, consolida con paso firme su carrera como intérprete. Una actriz que sabe combinar, en un cóctel sublime y peligroso, la inteligencia con el glamour de Hollywood

Cualquiera de las películas de la última filmografía de Nicole Kidman es una buena puerta de acceso hacia sus cualidades como actriz. Habrá, ciertamente, diversos itinerarios y paradas en su carrera, otros varios títulos que subrayar y puntos que señalar, pero aquí se propone el siguiente y sencillo trayecto para recorrerla: «Calma total», «Todo por un sueño», «Eyes wide shut», «Moulin rouge», «Los otros» y, finalmente y hasta la fecha, «Las horas».

Un repaso a estos títulos permiten una indagación completa al elemento físico y químico de esta gran actriz, desde aquella pantera sitiada y humillada en el velero de «Calma total» hasta la Virginia Wolf depresiva y tortuosa de «Las horas» hay un proceso de encaje de bolillos profesional y personal que la señalan como una actriz superdotada, un genio del matiz, del disfraz emocional, del minucioso control de expresión y de lo expresado, incluso de la exageración o escamoteo de su propia y exquisita belleza: la seducción explosiva y pecadora de aquella amoral Suzanne Stone de «Todo por un sueño» (el Gus van Sant más malicioso posible) o la recreación física que hace de la propia Virginia Wolf, en la que es capaz de esconder, Dios sabrá cómo y dónde, toda su hermosura para de un modo tan milagroso como irreconocible «ser» la escritora también por fuera, la cual, dicho sea de paso, no brillaba precisamente por su belleza.

Sólo aquella secuencia de «Eyes wide shut» en la que le confesaba a su marido en la película, Tom Cruise, su «virtual» adulterio en sueños con un extraño, serviría para señalarla como «material altamente inflamable»..., una secuencia sostenida a pie firme, donde gradúa y dosifica con pericia de farmaceútico la fuerza, la dulzura, la sexualidad, la emoción, los deseos, temores, dudas y anhelos de su peculiar personaje.

Y, en fin, una actriz capaz de subir al tiempo a la pantalla dos mujeres tan distintas como la Satine de «Moulin rouge» y la Grace Stewart de «Los otros», película ésta en la que consigue, entre otras muchas cosas, un perfecto y sutil engarce visual con el aire hitchcockiano de Grace Kelly.

Catálogo de emociones Amenábar ha relatado en alguna ocasión su experiencia al dirigir a Nicole Kidman, y ha detallado incluso la precisión matemática de su trabajo. Para el rodaje de «Los otros» (y probablemente para algunas otras películas suyas) tenía un contrato por el cual podía pedir siempre que quisiera dos tomas más. Es decir, cuando el director diera por terminado el rodaje de un plano, ella siempre podría pedir una toma más; aunque luego fuera el director quien eligiera la toma buena. Además, según Amenábar, en algunos planos de fuerza y emociones extremas, Nicole Kidman ya podía advertirle de los siguientes detalles: que sería, por ejemplo, en la tercera toma en la que estaría mejor; que en la segunda, lo haría un punto por debajo de intensidad, o que en la cuarta subiría un grado la potencia, que lloraría en la quinta o que moquearía en la primera... O sea, que esgrimia el catálogo delante de Amenábar, quién, además de alucinar por dentro y sin que se le notara, tenía la posibilidad siempre de ir ajustando la interpretación de ella a lo que realmente quisiera.

Tales portentos interpretativos y en el fondo de fingimiento la convierten, si se me permite la audacia y la ligereza, en una mujer de complejidad extrema, detalle que no se le habrá escapado a su ex marido, Tom Cruise, quien, acostumbrado a la inseguridad acerca de la «toma» o el «plano» que le estuviera ofreciendo en cada momento Nicole Kidman, es lógico el pensar que ahora ande mucho más tranquilo con las capacidades (al menos en ese terreno de la interpretación) de Penélope Cruz.