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Natalia Tena: «Si consigues hacer un amigo en cada rodaje es un milagro»

La actriz ha participado en «Harry Potter» o «Juego de Tronos», dos de los últimos éxitos culturales de masas

Natalia Tena, durante la presentación de la exposición en Valencia
Natalia Tena, durante la presentación de la exposición en Valencia - Efe
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Puede que si escucha el nombre de Natalia Tena no caiga en quién es en un primer pensamiento. Sin embargo, seguro que la reconoce por alguno de sus dos papeles más emblemáticos: Nymphadora Tonks, en la saga de películas de Harry Potter; u Osha, en la ficción «Juego de Tronos». La actriz británica, de madre extremeña y padre vasco, es la única representación española en el elenco de los dos últimos fenómenos de masas.

Han pasado doce años desde su primera aparición en las películas de J.K. Rowling, concretamente de «Harry Potter y la orden del Fénix», y Natalia Tena continúa viajando a diferentes rincones del mundo para revivir su participación. «Da nostalgia, pero lo disfruto mucho especialmente porque puedo volver a ver a gente con la que trabajé hace mucho tiempo, como James y Oliver Phelps» (que encarnan a los famosos gemelos Weasley), explicaba en la presentación de «Harry Potter: The exhibition» en Valencia.

Relaciones

Ni siquiera aplicaciones como WhatsApp han conseguido facilitar que los repartos conserven la relación. «Cuando hice “Harry Potter” no había y con “Juego de Tronos” sí que tengo algún amigo con el que sigo chateando. Mantener el contacto con los que han sido tus compañeros de rodaje es muy difícil. Dicen que tienes suerte si de cada proyecto que haces en esta industria te quedas con un amigo con el que sigues en contacto después de todo. Cuando el trabajo termina, cada uno vuelve a casa con sus familias, empieza otros proyectos... Es una pena».

Natalia Tena comenzó su carrera con buen pie. Participó en la exitosa adaptación de la novela de Nick Hornby «Un niño grande», con Hugh Grant como protagonista. Pero Harry Potter fue su primera «gran» oportunidad en el cine. «Conseguí el papel como todos los demás, a través de una prueba. Te llega un papel, te aprendes el guion, lo haces y esperas que te cojan», dice.

Ajena al fenómeno

Para Tena, Nymphadora Tonks era un trabajo más: «No me paré a pensar qué podía suponer o que no. Solo hice mi trabajo y esperé que saliera bien». Pese a que ya se habían estrenado tres filmes inspirados en las historias de J.K Rowling, Tena permaneció ajena el fenómeno. Fue durante la premiere de «La orden del Fénix» cuando descubrió la repercusión que iba a tener. «En cuanto me dieron el papel me leí todos los libros y me vi todas las películas. De hecho, se ha convertido en una especie de tradición de Navidad, porque todos los años veo al menos una película de las que yo no salgo». ¿Por qué no en las que sale usted? «Me tengo muy vista», responde rápido para evitar la pregunta.

De la saga de Harry Potter no conserva nada. «Ni la réplica de varita porque pensé que la hija de una amiga la iba a disfrutar más, así que se la di a ella». Con lo que sí que se quedó es con ganas de poder ir a Hogwarts. De «Juego de Tronos» guarda también un buen recuerdo. «Fue genial que mi personaje obtuviera más peso en la ficción que en los libros. Más trabajo para mí y más tiempo siendo Osha. ¿Cómo me voy a quejar de eso?», dice entre risas. Pero que lo pasara bien en el rodaje no la ha ablandado. «¿Que cómo va a terminar la serie? Va a morir todo el mundo».

Pese a haberse criado en la capital londinese, Natalia Tena mantiene un perfecto español. Habla (demasiado) rápido y su vocabulario es extenso. Es difícil detectar su procedencia hasta que se emociona y se le hace más complicado expresar lo que piensa. Es entonces cuando sus respuestas se sustituyen por improperios. «A veces me cuesta empezar», reconoce entre risas.

Reconocimientos

La actriz no solo se desenvuelve con el idioma, también con el cine patrio. Incluso tiene un director «fetiche»: «Tengo que llamar a Carlos Marques-Marcet para ver qué es lo próximo que va a hacer». Con el catalán ha trabajado en dos de sus tres películas. Una, «10.000 KM», le valió un sinfín de reconocimientos en los festivales de cine (incluido una nominación al Goya a la mejor actriz revelación). La otra, «Tierra firme», le dio la oportunidad de trabajar con una buena amiga: Oona Chaplin. Pero también ha participado en la ópera prima de Esteban Crespo, «Amar», donde interpretaba a la madre de María Pedraza.

Ahora está trabajando junto a Quim Gutiérrez, con quien ya había coincidido en un corto para Estrella Damm, para poder explicar cómo funciona el amor en tiempos de Tinder. «Queremos hacer reír mucho a la gente», comenta entre risas. Solo el título de la película ya promete: «Te quiero, imbécil».

Haber participado en dos de los últimos grandes éxitos de masas no ha cambiado la pasión que Natalia Tena siente por su trabajo. «Lo único que quiero es seguir desarrollando mis pasiones. Me encanta España y espero que el público conecte conmigo, pero yo voy donde está el trabajo. De momento, me voy a tocar con mi grupo Molotov Jukebox», concluye.